Arte griego: arquitectura


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Hace diecinueve siglos, una magnífica tradición arquitectónica dominaba Europa, África y Asia, desde el Rin al Sáhara, desde el Atlántico hasta el  Éufrates. La tradición era compleja. En las tierras que rodean el Mediterráneo, los hombres construían mucho antes de la aurora de la historia, y  su modo de construir estaba condicionado por los materiales que existían a su alrededor, por sus orígenes y por sus contactos raciales. En Egipto y en Asia Occidental, un sinnúmero de espléndidos monumentos fueron erigidos miles de años antes de la arquitectura que aquí vamos a analizar. La arquitectura del mundo greco-romano se vio afectada, a veces profundamente, por muchas influencias exteriores; pero en época clásica, éstas fueron afluentes que engrosaron la corriente principal cuyo nacimiento sería muy difícil de detectar. Es decir, Grecia bebió de otras artes. Pero es complicado pensar que ningún movimiento artístico haya tomado referencias del arte que lo precedió. Lo que parece no dejar lugar a discusión, es que el arte desarrollado por los antiguos griegos se convertiría en la cuna de toda la obra arquitectónica que habría de aparecer posteriormente en el espacio del Mediterráneo. Es por ello que hablamos del arte clásico, cuyo objetivo de estudio nos atañe, concretamente el estudio de la arquitectura griega.

Teseo luchando contra el minotauro. Museo Arqueológico Nacional de Madrid

Teseo luchando contra el minotauro. Museo Arqueológico Nacional de Madrid

En primer lugar, trataremos las fuentes que nos han permitido el estudio de la arquitectura en tiempos de la antigua Grecia. Como primera y más obvia, tenemos la suerte de seguir contando con edificios que han sobrevivido al paso del tiempo y continúan en pie hoy día. Son la prueba más palpable y directa que nos queda de nuestros antepasados griegos.

En un segundo apartado, pero en estrecha relación con el primer grupo de fuentes, están los hallazgos arqueológicos. Descubrimientos que han permitido en algunos casos reconstruir la obra arquitectónica que en su día mantuvo una estructura, cuya forma más aproximada a la realidad artística es el objetivo perseguido por estas reconstrucciones arqueológicas.

Luego habría que mencionar las fuentes escritas. Comenzando con Vitrubio Polión (siglo I a.C.), un arquitecto con gran conocimiento en la materia, que si bien escribió en tiempos de Augusto, su punto de vista es fundamentalmente helenístico. Pausanias (siglo II d.C.) visitó y describió las principales ciudades y santuarios de Grecia. Destacan también las inscripciones de la época; donde nos cuentan por ejemplo métodos de construcción o los salarios de los obreros. Gracias a la epigrafía hemos conseguido reconstruir el arsenal naval del Pireo del que no se conoce resto material alguno.

En un último y heterogéneo grupo de fuentes se situarían las representaciones arquitectónicas en otras obras de arte de la fecha en cuestión como pinturas, vasos, relieves, monedas, etc. O los dibujos y descripciones de observadores y viajeros medievales, renacentistas y modernos. Todo cuenta como contribución al estudio de la arquitectura griega cuyas construcciones no solo han tenido que sobrevivir al paso del tiempo sino a factores devastadores como guerras, catástrofes naturales y a la mano del hombre. Por lo que cualquier información más cercana en el tiempo a los antiguos griegos parte con la simple ventaja de poder observar una arquitectura con menos obstáculos que la que deberá superar por el destructor paso del tiempo.

Fabricación de adobes

Fabricación de adobes

Un nuevo estrato de nuestro trabajo nos lleva a describir los materiales y técnicas que se usaron para la arquitectura griega. Piedra, arcilla y madera son los materiales básicos. La técnica de convertir la arcilla en adobe con un entramado de madera se remonta a tiempos muy antiguos y los griegos también hicieron uso de esta práctica. La arcilla cocida era familiar para los ceramistas, pero en cambio, en la época en la que emergía la arquitectura griega apenas se usó, excepto para tuberías y a veces en pavimentos, al menos fue así hasta el siglo VII a.C. El ladrillo cocido no se empleó hasta después de Alejandro Magno y fue un instrumento raro incluso hasta tiempos de Augusto. El origen de su utilización parece estar en un templo helenístico de Mesopotamia, construido en Nippur a comienzos del siglo III a.C., el cual presentaba un estilo griego pero columnas de ladrillo cocido de acuerdo con la costumbre próximo oriental.

La cal revestía a los adobes que se apoyaban en zócalos de piedra. Los muros de mampostería y ciclópeos se argamasaba, por regla general, con barro, mientras que la sillería de época clásica solía ir a hueso y estar reforzada por clavijas y grapas de metal, cuyo gradual desarrollo nos proporciona un importante elemento de datación. El tipo de piedra más usada eran las calizas locales. El ripio argamasado con barro también se empleó desde tiempos antiguos. El mármol no conoció un desarrollo considerable hasta el siglo VI a.C., ya que anteriormente solo se usó como revestimiento de la piedra, conocido como enchapado, en la Magna Grecia.

Sillería a hueso con grapas

Sillería a hueso con grapas

Al introducirnos en el estudio de las propias obras arquitectónicas griegas, siempre surge el debate con respecto a incluir o no las artes de la Creta minoica y de la posterior Micenas. Es el mismo debate que ocurre con la historia en general de estos pueblos, quienes tienen autores que los sitúan como pertenecientes a Grecia, y otros, en cambio, sostienen que Creta y Micenas son algo muy distinto a la Grecia arcaica. Desde luego, el arte denota diferencias muy visibles entre la arquitectura minoica y la  micénica en comparación con la griega. Pero en cualquier caso, acabaremos cediendo y al igual que en la materia de historia antigua, ofreceremos un repaso por las características principales de la arquitectura minoica y micénica antes de pasar a la Grecia arcaica.

Arquitectura minoica

Palacio de Cnosos. Creta

Palacio de Cnosos. Creta

La arquitectura minoica ofrece un tratamiento diferente del espacio, decoración y volúmenes a como lo harían posteriormente los griegos. Es una arquitectura que se acerca más a los edificios palaciales levantados en el Próximo Oriente que a los templos clásicos. Pero aún así, hay quien afirma que existe un lazo histórico entre el arte minoico y el griego, con Micenas como puente entre ambos. En cualquier caso, la escritura jeroglífica que apareció en Creta sigue muda y la arqueología, con la eterna duda que crea trabajar con hipótesis, permite imaginar a una sociedad organizada por una política centralizada en torno a un palacio. Entre estas construcciones centralizadoras destacan los palacios construidos en Festos, Malia, Cnosos, Zacros y Palaikastro. Estos palacios son aglomeraciones celulares, donde destaca un salón del trono, al rededor del cual se abren talleres, almacenes, archivos, espacios administrativos, hábitats e incluso santuarios. Se organizan en torno a un patio grande y carece de simetría o algún poder de orden, de ahí la relación que han tenido históricamente con el concepto de laberinto. Pero esto podría ser cuestión del modo de excavación empleado. El uso de pilares como soportes, cubiertas adinteladas y una decoración colorida serían groso modo los rasgos de estas construcciones. Por último, antes de saltar a Micenas, cabe mencionar el hallazgo de enterramientos construidos durante la época protopalacial, los cuales presentaban un corredor que desembocaba en una sala sepulcral abovedada. Esta estructura conocerá un mayor desarrollo en Micenas y guarda parecido con los enterramientos megalíticos. Además, en ellos se ha querido ver el origen de los tholos griegos.

Arquitectura micénica

Puerta de los leones. Micenas

Puerta de los leones. Micenas

La arquitectura micénica también continúa con la construcción de palacios. Las formas decorativas también aparecen plásticas y coloridas, pero tiene lugar un cambio de temática. Donde antes aparecían recreaciones del ritual del salto de toro, ahora se decoran los muros con escenas de tema bélico. Y es que estamos ante una sociedad guerrera, por ello se diferencia del arte minoico en construir los palacios en zonas altas que permiten un mejor control del territorio y una ventaja en la defensa. Y todo ello con un perímetro circundado por potentes muros ciclópeos que protegían al resto de la ciudad. El mejor ejemplo, hoy día en pie, lo tenemos en la propia Micenas, cuyo trabajo para realizar la puerta de acceso a la ciudad, no parece tan descabellado pensar en la mano de cíclopes para levantar tal obra. Se tratan de dos pilares monolíticos que sujetan un dintel, sobre el que se levanta un relieve de tres metros de altura. Hablamos de la Puerta de los Leones, donde dos fieras se elevan sobre sus patas traseras, posando las delanteras en la base de una columna que hace las veces de betilo. Relieve que tiene intención de garantizar la seguridad religiosa de la ciudadela. Otra novedad que cabría añadir es la aparición de una sala llamada megarón. Presenta una planta rectangular, franqueada por dos columnas y en el centro se reservaba una zona para el hogar, alrededor del cual se reunía la aristocracia del momento. Para acabar con la arquitectura micénica, nombrar el Tesoro de Atreo, fiel reflejo del gusto por lo monumental que guardaban los artistas micénicos.

Introducción al arte griego

Nos adentramos ahora en el estudio del arte griego comprendido entre los siglos VIII y III a.C. Para ello, es conveniente una introducción con las características principales de este período, comunes a todas las formas artísticas, que nos ayudarán a comprender mejor el porqué de la arquitectura griega.

La sociedad griega, organizada en estados independientes o polis, no necesitó de ningún despotismo político que coartara las aspiraciones del hombre, ni tampoco sufrió el peso de un teocentrismo irracional que lo aplastara, como ocurría en Egipto. En este ambiente más libre y democrático surge un interés por buscar explicaciones lógicas a los fenómenos naturales y humanos. El hombre y el pensamiento racional adquieren un protagonismo que nunca habían tenido. La consecuencia será el nacimiento de la Filosofía y la Ciencia, que actuaron como motores del desarrollo griego. Precisamente de la Filosofía, de autores como Platón o Protágoras, surgen los tres grandes ideales del pensamiento griego que influirán en la aparición de un arte nuevo en el que los artistas no están sometidos a exigencias políticas o religiosas. La Naturaleza, descubierta ahora como una máquina perfecta, es admirada y convertida en la referencia de arte naturalista que trata de superar su belleza y precisión. El hombre, valorado por sus capacidades y convertido en el centro de atención; como demuestran las leyendas de héroes mitológicos, el antropomorfismo divino o la exaltación del triunfo individual en las Olimpiadas. Será el objeto principal del arte. La arquitectura construye para atender sus necesidades y la escultura se interesa en representarlo con la máxima belleza. La razón, clave para explicar el mundo, será aplicada también en el arte para conseguir modelos ideales de belleza y perfección. En arquitectura, se aplica el orden arquitectónico para construir edificios bellos y en escultura el canon de proporciones para crear el arquetipo humano. Este modelo de vida y pensamiento creado por los griegos fue recogido por Roma y por el cristianismo y revitalizado por el Renacimiento, haciéndose clásico y convirtiéndose en la base de nuestra actual civilización.

Periodos y cronología

crono grecia

A modo de aclaración, es conveniente diferenciar entre los tres períodos en los que se divide el arte griego (coincidiendo con la división histórica); como son el período arcaico que va desde los siglos VIII hasta el siglo V a.C. El período clásico que abarca los siglos V y IV a.C. Y el período helenístico que corresponde al siglo III a.C. Son períodos en los cuales la escultura y la pintura sufren cambios que los hacen diferentes entre sí. En arquitectura, por ejemplo, se puede apreciar una cierta continuidad por lo que esta división la presento como mero apunte informativo.

Características de la arquitectura griega

La arquitectura griega está al servicio de los ideales antropocéntricos y su objetivo es construir edificios adecuados a las necesidades del hombre e integrarlos en conjuntos urbanos organizados en torno a una plaza pública o ágora (antecedente del foro romano). Algunos edificios son las stoas, gimnasios, palestras, bouleterion, odeones, hipódromos, estadios, teatros, etc.

Por otra parte, la arquitectura griega antepone la belleza y la perfección al colosalismo y para alcanzarlas aplica lo que se conoce como orden arquitectónico; un conjunto de reglas racionales que serían heredadas por los romanos y por el Renacimiento y que tiene como elemento clave la columna cuyo diámetro es el módulo para calcular las proporciones de todo el edificio. Se emplearon tres órdenes:

El orden dórico nos refleja en su solidez y sobriedad la virilidad de los guerreros dorios; ellos lo crearon en el siglo VII en el Peloponeso y alcanzó su madurez en el período clásico (siglos V-IV). Su columna, sin basa, tiene un fuste muy grueso, de siete diámetros de altura y acanalado por veinte estrías cortantes. El capitel, precedido de collarino, está formado por el equino y el ábaco. El entablamento tiene arquitrabe liso, friso de metopas y triglifos con gotas, rematado por una cornisa volada decorada con mútulos.

orden dorico

El orden jónico, más esbelto, elegante y decorativo fue creado en las colonias jonias de Asia Menor en el siglo VII y alcanza su plenitud en el período clásico. Su columna tiene basa formada por molduras cóncavas y convexas, fuste delgado de diez diámetros de altura y acanalado por veinticuatro estrías sin aristas. El capitel presenta dos volutas, un anillo de perlas y una corona de ovas. El entablamento tiene arquitrabe de tres bandas, friso corrido con relieves y cornisa volada, decorada con ovas y dentículos.

orden jónico

El orden corintio es el más decorativo. Surge en el Peloponeso durante el siglo V y su mayor difusión se da en el período helenístico (siglos III-I a.C.). Es similar al jónico pero su capitel es un cestillo floral de pequeñas volutas angulares y hojas de acanto.

orden corintio

Hay que citar además un orden cariático cuyas columnas son figuras femeninas (cariátides) o masculinas (telamones o atlantes). En él se inspirarán las portadas y los claustros medievales.

cariatides

Cariátides del Erecteion. Atenas

Stoa de Átalo

Stoa de Átalo

Veamos ahora más detenidamente los distintos edificios que encontramos en la arqueología griega. Como las stoas: para lo cual podemos tomar como referencia la stoa de Átalo en Atenas, totalmente reconstruida. Stoa podría traducirse como pórtico, justo lo que representa con su doble nave rectangular y dos columnatas. Solía formar parte de gimnasios o jardines ejerciendo una función de espacio público. En el caso de la stoa de Átalo, se encontraba al este del ágora ateniense y como espacio que resguarda del sol y la lluvia también pudo ser empleados con fines comerciales, alojando puestos de comercio. Como anécdota, apuntar el origen de la palabra estoicismo en esta construcción, ya que en un edificio de estas características impartía sus clases el filósofo Zenón de Citio.

Las palestras eran los lugares usados para practicar la lucha. Solían estar cerca de gimnasios que quienes se complementaban para formar a los atletas que luego demostrarían su potencial físico en los estadios como los de Olimpia, cuna de los Juegos que se siguen celebrando hasta nuestros días.

Bouleuterion de Priene

Bouleuterion de Priene

Los bouleuterion son construcciones a modo de gradas formando un cuadrado abierto por uno de sus lados habitualmente. Era el lugar donde se reunía la boulé, o consejo de los 400 creado por Solón en el año 594 a.C. También construyeron odeones y teatros. Se asemejan bastante a lo que hasta hoy usamos para la misma función; una grada enfocada al escenario donde se representaban desde obras de teatro a conciertos pasando por recitales de poesía. Incluso una unión de estas artes formaba un gran espectáculo. La diferencia entre teatro y odeón es que éstos últimos suelen ser de menor tamaño y estar techados, bien todo el recinto o parcialmente.

El Partenón de Atenas

Pero, sin duda, el edificio más representativo de la arquitectura griega es el templo del Partenón. El templo griego era la casa de la divinidad, cuya imagen se guardaba dentro y el culto se realizaba fuera, en procesión alrededor del edificio. El Partenón está dedicado a Atenea, diosa de la sabiduría y de la guerra justa, y está situado en la acrópolis de Atenas a la que se accedía a través de una escalera monumental o propíleos. Desde esta posición, el templo simbolizaba la protección de la diosa sobre la ciudad y el orgullo ciudadano frente a los estados vecinos.

Partenón

Fue construido entre el 447 y el 442 a.C. por Ictinos y Calícrates, bajo la dirección de Fidias y por orden de Pericles para celebrar la victoria sobre los persas en las Guerras Médicas. Se usó el mármol pentélico cortado a sillares y colocados a hueso con grapas y policromado en las zonas de menor resalte en tonos de rojo, azul y dorado.

Planta del Partenón

Planta del Partenón

La fachada se levanta sobre una escalinata de tres peldaños llamada krepis y presenta un esquema común a todos los templos griegos. Es de orden dórico y presenta ocho columnas (templo octástilo), sin basa, fuste estriado y capitel con equino y ábaco, y un entablamento con arquitrabe liso, friso con triglifos y metopas y cornisa volada con mútulos. La cubierta a dos aguas define el frontón con su tímpano decorado con relieves y rematado en sus vértices con las acroteras. La planta es rectangular, derivada del palacio micénico o megarón según algunos autores. Está rodeada de un pórtico de columnas o peristilo (templo períptero) y dentro una caja de muros se divide en tres estancias: la pronaos o vestíbulo de acceso a modo de pórtico con dos columnas enmarcadas por pilastras o antas. Ésta nos da acceso a la naos o cella que se divide a su vez en dos salas independientes: una sala principal organizada en tres naves separadas por columnas dóricas dispuestas en dos pisos; en la nave central se coloca la estatua de crisoelefantina de Palas Atenea. Y la sala de las vírgenes o Partenón, donde se depositaba el tesoro de la diosa y del Estado, que presentaba cuatro columnas jónicas. La tercera de las estancias es el opistodomos o pórtico trasero, que aunque aquí está conectado con la segunda sala de la naos, no suele estarlo en la mayoría de los templos.

Tipos de templos griegos

Tipos de templos griegos

Sin embargo, no todos los templos griegos tenían la misma estructura. La naos suele ser una sala única en casi todos los templos griegos; hay modelos que carecen de opistodomos; en otros falta el peristilo (templo in antis) o solo aparece en uno o dos de sus lados menores (templo próstilo y anfipróstilo); los hay con doble peristilo (díptero) y muchas combinaciones más de las que surgen tal diversidad de templos como la ofrecida por los antiguos arquitectos griegos.

El sistema de cubierta adintelado en techos, vanos e intercolumnios transmite serenidad y equilibro. El sistema de soporte utiliza un muro de sillares a hueso con grapas, y una columna que modula las proporciones. Las líneas verticales y horizontales definen esquemas racionales.

La decoración en la arquitectura griega es sobria. Se limita a los capiteles, entablamentos y frontones, basándose en formas vegetales (acanto, perlas, ovas), geométricas (meandros y grecas) y figurativas de temática mitológica o religiosa. En el caso del Partenón es fundamental la decoración figurativa que Fidias realizó en los frontones, en las metopas y en el friso de la naos, sobre Atenea, patrona de la ciudad, tema que se trataría mucho en la escultura griega.

La obsesión de los griegos por la belleza nos lleva a hablar de los refinamientos ópticos o errores constructivos intencionados para corregir los fallos naturales del ojo humano. Y con ello conseguir una visión perfecta del edificio; entre los ejemplos se puede destacar la curvatura en entablamentos para levantar la zona central, separación diferencial de los intercolumnios, inclinación de las columnas hacia dentro, abultamiento o éntasis de los fustes, etc.

Otros ejemplos de templos serían, como representantes del dórico: el de Poseidón y Hera en Paestum y el Hefesteion en Atenas. Los jónicos de Atenea Niké y el Erecteion de la acrópolis ateniense. Y el corintio de Zeus, también construido en Atenas. Cabe mencionar el Altar de Zeus en Pérgamo, de época helenística y los modelos circulares o tholos como el de Apolo en Delfos.

Esta es una arquitectura digna de admirar, que proyecta a la perfección el espíritu racionalista y el afán por la belleza, el equilibrio y la armonía de esta civilización. Son el máximo exponente del orgullo ciudadano, del sentido de la perfección de una sociedad que dedicó sus esfuerzos conseguir la protección de los dioses sobre la antigua Grecia.

  • Bibliografía: 

  • D. S. Robertson: Arquitectura griega y romana. Ed. Cátedra. Madrid, 1981.
  • Roland Martin: Arquitectura griega. Ed. Aguilar. Madrid, 1989.
  • Tony Spawforth: Los templos griegos. Ed. Akal. Madrid, 2007.

 

 

 


Acerca de Fran Navarro

Fran Navarro (Sanlúcar de Barrameda, 13 de febrero de 1992). Estudia el grado de Historia en la Universidad de Sevilla y lo pone en práctica en este blog. Akrópolis es el proyecto de un joven seducido por las letras, los libros y la Antigüedad que nace con la intención de acumular síntesis de los distintos períodos que componen la Historia Antigua con la doble vertiente de la difusión y el propio aprendizaje del autor.

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