Babilonia: el origen


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Según la historia acadia de la Creación, Babilonia fue fundada “en el principio del tiempo” por las divinidades celestiales menores, para que en ella pudieran habitar los grandes dioses. Una vez terminada la obra hubo grandes regocijos y Marduk, Creador y Señor del Cielo y de la Tierra, se dirigió a los dioses reunidos con estas palabras: “Esto es Babilonia, vuestro hogar, divertíos en su recinto y ocupad sus amplios edificios.”

El lugar donde se erigió Babilonia fue ciertamente ocupado en tiempos prehistóricos, como lo atestiguan los instrumentos de sílex y otros objetos de piedra que se han descubierto allí. El nombre sumerio de Babilonia es Ka-Dingir-Ra, lo que en acadio se transformó en bab-ili o Bab-ilani, o sea “la puerta de dios” o “la puerta de los dioses”.

Los inicios de Babilonia

Tuvieron que transcurrir doscientos años antes de que una nueva ciudad volviera a conseguir una importancia parecida a la de Ur. Con la gradual desintegración de Sumer, los gobernantes de Isín y de Larsa lucharon para seguir manteniendo su autoridad, pero el poder que en realidad les sostenía procedía de Elam, en la llanura de Persia, más allá del Tigris. Allí, en Elam, en su rica capital de Susa, que en repetidas ocasiones se había hallado en manos extranjeras, surgió una fuerte dinastía indígena que se aprovechó de la oportunidad de expansionarse hacia Occidente, y la ferocidad de los elamitas quedó como proverbial por toda Mesopotamia.

Pero al llegar al siglo XVIII a. C. surgió una nueva potencia en Mesopotamia. Después de una larga y dura lucha por conservar su independencia, los elamitas tuvieron que ceder ante el poderío de la  Primera Dinastía de Babilonia.

La fundación de la Primera Dinastía de Babilonia fue obra de los amoritas o amorreos, raza semítica conocida como el pueblo del Oeste. Tras la caída de la Tercera Dinastía de Ur, los amorreos se habían extendido por todo Irak desde las tierras altas al este del Tigris hasta los principales centros urbanos de las llanuras aluviales. Babilonia, ciudad acadia desde mucho tiempo considerada como el centro religioso del culto a Marduk, se desarrolló rápidamente hasta llegar a ser una potencia política de primera clase, sólidamente fortificada contra las posibles incursiones de los nómadas y de los ambiciosos estados vecinos.

sumeria

Mapa de Sumer donde aparece Babilonia. Fuente: (http://historiaprofbassi.blogspot.com)

La larga lista de reyes babilónicos comienza con Sumuabum, quien fundó en 1830 a. C. un pequeño dominio en Babilonia. Su sucesor, Sumulailu, aseguró la nueva residencia con murallas y destruyó la vecina ciudad de Kish, enemiga del nuevo potentado, y sometió además Sippar, al noroeste, y Kazallu, más allá del Tigris. Su hijo Sabu construyó para el dios de la ciudad, Marduk, el templo de Esagila, alcanzando después una fama enorme. Del nieto de Sumulailu se dice en las fórmulas anuales que participó como aliado de Rim-Sin, rey de Larsa, en la conquista de Isín y luchó también con Ur. Gozaba ciertamente de una relación de dependencia bastante suelta con la poderosa Larsa, apoyada por Elam, y la ascensión de Samsi-Adad I al trono de Asur le ofreció la posibilidad de un juego diplomático entre los dos centros de poder al Norte y al Sur. No podemos determinar hasta qué punto la aprovechó, pero sabemos que su hijo y sucesor Hammurabi no dejó escapar ninguna oportunidad.

Hammurabi, el primer gran rey de Babilonia

Hammurabi, rey de Babilonia de 1792 a 1759 a. C., puede considerarse el arquetipo de monarca amorreo triunfador. Desde su modesta base en la ciudad de Babilonia, fundó astutamente un imperio utilizando la fuerza bruta, alianzas y traiciones. Durante los primeros diecisiete o dieciocho años de su reinado, Hammurabi se comportó con respeto hacia su gran vecino del norte, Samsi-Adad. En el sur, mantuvo inicialmente una alianza con Rim-Sin, pero cuando llegó el momento oportuno se volvió contra él y conquistó Larsa. Avanzó hacia el norte y conquistó Kish. En su campaña de 1757, remontó el Eúfrates hasta Mari y puso fin al reinado de otro anterior aliado, Zimri-Lim. Dos años más tarde, derrotó a Eshunna, su último rival importante.

En sus inscripciones, Hammurabi se vanagloria de sus conquistas y de su habilidad por encontrar salida de las crisis. Sin duda era un táctico de primer orden. También estaba orgulloso de sus suntuosas restauraciones de los importantes centros de culto, asegurando que los dioses de las ciudades derrotadas estaban encantados con él, aunque no es muy seguro que sus nuevos súbditos aceptasen tan alegremente su magnánimo ofrecimiento de viviendas en otro lugar.

Bajo la política de centralización de Hammurabi, Babilonia se convirtió por primera vez en el centro político, religioso y económico del imperio. Las familias de negociantes de Larsa, por ejemplo, vieron cómo su sustento y su clientela se dirigían a los agentes babilonios. Del mismo modo, las familias de mercaderes de Ur, vieron también cómo su floreciente comercio se desviaba hacia Babilonia. El antiguo sistema de ciudad-estado fue absorbido gradualmente hasta formar un estado territorial babilónico.

Busto de Hammurabi encontrado en la ciudad de Susa. Fuente: (https://historiae2014.wordpress.com)

Busto de Hammurabi encontrado en la ciudad de Susa. Fuente: (https://historiae2014.wordpress.com)

Algunos estudiosos ven en esta evidencia a un rey muy trabajador, que no se zafaba del peso de la administración efectiva. Otros la consideran signo de un gobernador inseguro e incapaz de delegar responsabilidad. En cualquier caso, conocía bien su reino y tenía las ideas y estrategias políticas claras de cómo había de ser administrado.

Lo cierto es que Hammurabi era un hombre que se tomaba su deber con gran seriedad para implantar el orden y el derecho en todo el país. Todo el que se sentía engañado podía dirigirse a él en última instancia, o incluso denunciar contra la corona; el soborno y el desfalco eran perseguidos implacablemente. Además, cada ciudadano tenía garantizada su propiedad rural, y en las empresas guerreras era un principio dar el mejor trato posible a los habitantes. El rey se preocupaba de todo caso particular que le era conocido y decidía rápida, escueta y definitivamente los asuntos más pequeños, y supervisaba y fomentaba cualquier campo de trabajo de su Estado siempre con la misma energía.

Los últimos años de su gobierno tuvo la suerte de poder administrar su país en paz y bienestar. Se impuso oficialmente la lengua semita, se prescindió de la divinización del rey y de los ritos de las Nupcias Sagradas. Por último, Marduk, señor de Babilonia, fue admitido como rey de los dioses, siendo reconocido como tal poco después en todas partes gracias a su carácter filantrópico.

El Código de Hammurabi

El Código de Hammurabi es una de las primeras y más extensas recopilaciones de tema legal que tenemos. El texto se halla inscrito en una estela de diorita negra, de dos metros y medio de altura, y fue descubierta en Susa en 1902. Es tan importante que ya en la Antigüedad era un clásico copiado y estudiado en las escuelas babilónicas mil años después.

En gran parte presenta una lista de casos hipotéticos que permitían razonar de forma análoga y ser aplicados a las circunstancias del propio caso. Abarca una amplia gama de temas, entre ellos injusticias a personas, como el asalto o la violación, falsas acusaciones, administración de campos cedidos en arriendo por palacio, hurto y robo, adulterio, brujería, rescate de prisioneros, responsabilidad y mala práctica médica. Por otro lado, aparece la Ley del Talión reflejada en la Biblia: ojo por ojo, diente por diente. Algunos delitos son castigados con cuantiosas multas, mientras que muchos otros, entre ellos el adulterio, con la pena de muerte. Otro principio era el método para conocer la verdad de un caso. Si la investigación no conseguía establecer los hechos, una o ambas partes podían prestar juramento. Si ni siquiera este procedimiento lograba establecer un hecho, se podía recurrir a una ordalía, como hacer cruzar al presunto culpable por el río, donde la divinidad decidiría si era inocente, permitiéndole cruzar hasta el otro lado; o culpable, muriendo ahogado. Además de las compilaciones de leyes hay un cuerpo de documentos legales, entre los que destacan contratos de venta, alquiler o arrendamiento con testigos, así como un surtido de casos judiciales que a veces recogen el verdadero testimonio de los participantes.

El Código de Hammurabi se encuentra actualmente en el Museo de Louvre. Fuente: (https://leeralargalavida.wordpress.com)

El Código de Hammurabi. Museo de Louvre. Fuente: (https://leeralargalavida.wordpress.com)

Antes de la época de este rey, la justicia había sido administrada casi exclusivamente por los sacerdotes, los jueces de las puertas del templo. Para evitar lo que él llamaba “abuso de lo divino”, lo sustituyó por jueces laicos y magistrados locales, estableciendo así el dominio de la ley por toda Babilonia y su imperio.

Sin embargo, sus casi 300 artículos no reflejaban todo el derecho vigente de su Estado, sino que sólo contenían la parte reorganizada debido quizá a la falta de una ordenación sistemática. Con todo, el Código de Hammurabi sigue siendo el más extenso y se diferencia tanto por su contenido de sus antecesores; especialmente en el derecho penal, que con él se inicia una nueva época del derecho.

Fin de la Primera Dinastía de Babilonia

Así, gracias al hábil gobierno de Hammurabi, Babilonia llegó a convertirse en la verdadera capital de Oriente por su cultura y comercio. Los grandes adelantos conseguidos por esta ciudad parecían que tenían que asegurar la paz y la prosperidad a sus habitantes durante largo tiempo. Pero este soberano comparte el destino trágico de tantos otros cuyos sucesores no fueron capaces de conservar una gran herencia.

A pesar de todas las precauciones, su muerte se convirtió en una señal para las rebeliones en todo el país. Su descendiente Samsu-iluna tuvo que combatir con un falso Rim-Sin tras destruir antiguas ciudades del país, como Ur, Uruk y Larsa. En el norte se hicieron notar los primeros grupos del pueblo montañés de los casitas y en Occidente subió el poder de los hurritas. A estos problemas se sumó el sufrimiento de miles de refugiados, que emprendieron la marcha hacia Babilonia, Kish y otros centros.

La dinastía de Babilonia aún duró otro siglo, presidiendo un reino mermado y reivindicando su dominio sobre las ciudades en ruinas. El final llegó de improviso. El rey de los hititas, Mursili I, inició en 1513 a. C., desde el norte de Siria, una campaña contra la legendaria Mesopotamia sin que nadie pudiera detener a sus ejércitos, cuya meta era la famosa Babilonia, la cual fue incendiada y saqueada. El hitita se retiró, puesto que no tenía intención de ocupar la ciudad, y dejó un vacío de poder que acabarían ocupando los casitas, estableciéndose en el país e inaugurando un nuevo reino.

Bibliografía:

  • Champdor, A: Babilonia. Aymá. 1963
  • Foster, B.R.; Foster, K.P.: Las civilizaciones antiguas de Mesopotamia. Crítica. 2001
  • Schmöchel, H: Ur, Asur y Babilonia. Castilla. 1965

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Una idea sobre “Babilonia: el origen

  • Jose Mederos

    Excelente artículo. La historia de Sumer, Babilonia y Asiria es muy interesante, además de que se hace patente su influencia en las civilizaciones del mediterraneo, lease Grecia y Roma. Ojala publiquen más articulos de esta tematica. Saludos.