Andrea Carandini: “Historias en la Tierra”


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Andrea Carandini (Roma, 1937) es un arqueólogo italiano destacado por sus descubrimientos en Roma en cuanto a sus orígenes se refiere además de difundir la técnica de excavación estratigráfica desde su trabajo en la villa romana de Settefinestre. Hijo del embajador y Ministro de la República Nicoló Carandini, discípulo de Ranuccio Bianchi Bandinelli, con quien se graduó en 1962. Al año siguiente entró en el Departamento de Arqueología e Historia de Grecia y Roma en la Universidad de la Sapienza de Roma. A partir del 67 trabajó como profesor en la propia Sapienza además de Siena. En 2007 fue presidente de la Commissione paritetica per la realizzazione del Sistema Informativo Archeologico delle cittá italiane e dei loro territori. Desde marzo de 2009 y hasta 2012 fue presidente del Consiglio Superiore dei Beni Culturali. Y finalmente, en febrero de 2013, pasó a ser presidente de la FAI (Fondo per l’Ambiente Italiano). Entre sus premios podríamos destacar la Medalla de Oro del Ministerio de Patrimonio en 2006; premio a la Trayectoria (2007); premio Fregene (2010) o los premios Capri y Capalbio en el 2012. A sus numerosas excavaciones se le unen otro tanto de obras como Settefinistre: une villa schiavista nell’Etruria romana (1985), La nascita di Roma: dei, lari, eroi e uomini all’alba di una cività (1997), Roma. Il primo giorno (2007) o el Atlante di Roma antica en 2012, resultado de veinte años de investigación.

Historias en la Tierra es el manual de excavación arqueológica escrito por Andrea Carandini. El autor italiano divide la obra en dos partes: “Estratigrafía y técnica de la excavación”, en primer lugar, ofrece cinco apartados encabezados por una introducción que abarca reflexiones sobre la arqueología con apuntes históricos sobre la misma. Va explicando ya conceptos que seguirán apareciendo a lo largo de la lectura y abre la puerta a la duda del lector con la relatividad que supone el pensar si los estratos existen y el excavador los reconoce o es el excavador quien inventa sus propios estratos. Se comenta la inevitable lucha entre la destrucción y la documentación o cómo el ser humano está condenado al conocimiento y por tanto a la investigación, lo cual lleva a parecer inverosímil el hecho de que se deje de excavar. Esta primera parte ocupa casi la totalidad de la obra, tratando la filología y el método histórico aplicados a los objetos. Se explica cómo se puede llegar a narrar muchas historias desentrañando el universo material. Expone el método estratigráfico, punto culminante en la arqueología británica de la última generación y cómo está conquistando Francia e Italia al ofrecer un juego universal donde se muestra al arqueólogo como un “artesano al servicio de la memoria”. La segunda división del manual refleja cómo dentro de la excavación la estratigrafía es un método científico bastante joven en comparación a la tradición con arqueologías histórico-anticuarias o histórico-artísticas. Así, en “Estratigrafía y cultura de los indicios”, la segunda parte, se ofrecen tres ensayos dedicados a argumentos más generales que los tratados en la primera parte de Historias en la Tierra.

El primer capítulo del manual de excavación arqueológica propiamente dicho no podía empezar de otro modo que tratando la historia y los principios de la estratigrafía, en cuyo método se centra casi todo el texto. Destacando a M. Wheeler y K. M. Kenyon, Carandini coloca la primera arqueología estratigráfica en los centros fortificados prerromanos de Inglaterra, el mismo país donde la arqueología consigue emanciparse de la geología y la paleontología y desde aquí consigue extenderse a Europa Occidental donde sigue en expansión sin olvidar un punto de referencia fundamental como es el Museo de Londres. Una vista general de la estratificación nos divide a la misma en tres pasos: erosión/destrucción, movimiento/transporte y deposición/acumulación o construcción. Se aportan las diferencias entre la estratigra-fía geológica y la arqueológica, donde actúan tanto fuerzas naturales como humanas. Se define “estrato” y sus características, además de marcar unas pautas generales para identificarlos.

Las estrategias, los métodos y las unidades de excavación son las explicaciones del manual que nos llevan de la estratificación a la estratigrafía. Las prospecciones son parte esencial para medir la potencia arqueológica que puede tener un territorio y como tal, se le dedican unas palabras para su mayor comprensión. Podemos leer sobre distintas formas de excavación, pero más importante que la forma es el método de excavación, que en palabras del propio Carandini es el “modo de identificar, definir y excavar cada una de las porciones de material coherente o incoherente que llamamos estratos y de documentar cortes y remociones de estratos”. Un tema digno de atención por los tiempos en los que vivimos es el que trata la excavación experimental, de urgencia y la interacción del público con la investigación. La práctica explicada sirve de referencia para medir la información que se pueda perder en las excavaciones realizadas con prisas. Por ello sería necesario un arqueólogo experto y una buena programación para planear las prioridades con la intención de que protección e investigación vayan de la mano. Ahonda entonces en la identificación de estratos y sus relaciones entre sí. Se muestra la diversidad material que un arqueólogo puede encontrar y la teoría para numerar las acciones que ayudan a crear la secuencia estratigráfica, de vital importancia para la interpretación que lleva a recomponer el subsuelo con su sentido unitario original. No menos importante para el lector del manual son las ilustraciones que facilitan bastante la comprensión de estos apartados.

Tras lograr la identificación, numeración y relación de la estratigrafía es necesario describirla. El manual nos introduce entonces en la documentación. Una actividad que antes se realizaba en el “diario de excavaciones”, sin seguir un orden aparente, pero que actualmente cuenta con fichas preestablecidas con apartados a rellenar para lograr una mejor y completa documentación de la excavación arqueológica. El propio Carandini tiene importancia en la introducción de fichas de sondeo en Italia y de forma esquemática nos explica la jerarquía y descripción de las distintas fichas como por ejemplo la ficha de sondeo arqueológico (SAE), los distintos tipos de fichas de unidad estratigráfica, tablas de materiales (TMA) o incluso la ficha de las muestras paleoambientales. Los gráficos y las fotografías son un aporte más para completar la documentación; a lo que se une la informática, un campo que ya entonces empezaba a ofrecer muchos avances. Pero ha de tenerse en cuenta que el manual es de inicios de los años 90 y todos conocemos al ritmo que progresa la tecnología, por lo que debe haber aplicaciones informáticas enfocadas a la arqueología más actuales que ofrezcan un mejor desglose de posibilidades.

Para finalizar, lo que se podría aceptar como la “teoría” que ofrece el manual, en la página 135 se muestra un aclarador diagrama dividido en seis niveles que recoge lo visto hasta entonces en Historias en la Tierra. Estos seis niveles se dividen a su vez en dos grupos de tres; unos analíticos y otros tres niveles sintéticos. Son estos últimos los que aborda en el cuarto capítulo donde trata la narración y edición de una excavación. Ello supone buena capacidad de síntesis para dominar hechos aislados y darle forma al escrito que defina la historia que se está estudiando. Pretende un salto del “primero esto, después aquello” al “cuándo”. Comprende pesadamente la edición de las estruc-turas, el catálogo, la publicación de los materiales y la cronología absoluta, aunque no afronta los diversos métodos científicos de datación como la dendrocronología o el C14.

En apenas medio centenar de páginas, Carandini habla sobre la excavación como práctica, desglosando las distintas funciones que se pueden llevar a cabo entre los excavadores. Pone en situación práctica también el propio hecho de excavar y qué cosas excavar, además de añadir el tratamiento que debe recibir lo ya excavado.

“La estratigrafía y la cultura de los indicios” es la segunda parte que cierra el manual antes de las notas, bibliografía e índices oportunos. Como hemos dicho, son tres ensayos en los que Andrea Carandini defiende la importancia de la arqueología entre los conocimientos menos violentos y más comprensivos. El segundo de los ensayos, de un gusto excepcional para leer en mi opinión, ofrece una reflexión sobre las dificultades metodológicas con las que lucha un arqueólogo. Incluso se detiene a analizar el grado de cientifismo en los procedimientos que Sherlock Holmes aplica en su “ciencia de la deducción”. Y por último, el Análisis de lo sumergido cierra este manual de arqueología con un bonito símil entre dos ángeles que sirven de metáfora para las ideas que se pueden implantar a la hora de reflexionar sobre la investigación arqueológica donde unos ven catástrofe y ruinas acumuladas imposibles de detener y otros observan una “concatenación de acontecimientos que les permite recomponer lo que se ha roto”.

Si mi opinión personal tuviese algún valor, ésta sería una buena obra para tener en el estante de manuales de arqueología. Pero juego con la desventaja de ser el primer manual que leo sobre el tema, así que mi valoración crítica queda diezmada ante la situación de estudiante que cumplo y por tanto mi conocimiento se reduce a lo que Andrea Carandini y la profesora Mercedes Oria nos intentan enseñar como buenamente pueden. En cuanto a la calidad del manual cabe destacar la intención de aclarar y esquematizar todo el contenido explicado, una empresa imposible de lograr sin las precisas ilustraciones que nos incluye la obra. Aún así, algo esencial como es la comprensión de la definición de estrato y sus características, tipos, identificación y demás actividades básicas para el manual, a mí me llevaron más de un repaso para no perderme en la explicación. Si bien, las razones probablemente nos retrotraerían a mi posición de aprendiz. Es por ello también que la aportación del manual sea grandísima al tratarse de la primera toma de contacto con las nociones de arqueología.

Con intención de destacar algo, el apartado dedicado a la arqueología de cara al público me parece de una importancia máxima. En tiempos tan difíciles para la arqueología por los problemas de financiación y económicos en general, resulta de vital interés para el gremio implicar al público en el problema básico de la reconstrucción arqueológica. Carandini nos pone a Inglaterra como el ejemplo a seguir y las excavaciones urbanas como las ideales para hacerlas visibles y comprensibles a los transeúntes. Recuerdo una frase marcada en la memoria desde que se la escuchara al escritor e historiador J. Calvo Poyato: “hay que hacer la historia asequible a la gente de la calle, y ésto es obligación de los historiadores”, o en este caso, de los arqueólogos. Pero lo más positivo, sin duda, es el complemento ideal que supone Andrea Carandini y su Historias en la Tierra a las clases de Metodología Arqueológica.


Acerca de Fran Navarro

Fran Navarro (Sanlúcar de Barrameda, 13 de febrero de 1992). Estudia el grado de Historia en la Universidad de Sevilla y lo pone en práctica en este blog. Akrópolis es el proyecto de un joven seducido por las letras, los libros y la Antigüedad que nace con la intención de acumular síntesis de los distintos períodos que componen la Historia Antigua con la doble vertiente de la difusión y el propio aprendizaje del autor.

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