La colonización fenicia


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Con la llegada de los fenicios a la Península Ibérica se considera tradicionalmente concluida la prehistoria y el comienzo de un período de transición que lleva a las sociedades peninsulares a la historia propiamente dicha. Hablamos de una etapa conocida como protohistoria, en la que las comunidades indígenas comienzan a modificarse originando sociedades complejas y articuladas basadas en la división de clases y en la creación de instituciones de carácter estatal. La incorporación de la Península al estado romano será el hecho que cierre esta protohistoria, que se caracteriza por la existencia de documentación escrita sobre comunidades aún carentes de este instrumento cultural, transmitidas por sociedades contemporáneas más avanzadas con las que han entrado en contacto. Así pues, paralelamente a la lenta introducción de elementos ligados a la tradición indoeuropea (Campos de Urnas), se produce en las costas meridionales la llegada de navegantes procedentes del Mediterráneo oriental, en posesión de una cultura avanzada, que incluye la utilización del hierro y el uso de la escritura: por consiguiente, plenamente históricos. En radios y con intensidad distintas las influencias de estos factores tan diferentes, al incidir sobre las distintas y diferenciadas tradiciones regionales, irán configurando las comunidades de época prerromana, es decir, las sociedades protohistóricas de la Península Ibérica.

La civilización fenicia

Hay una pregunta clara para iniciar este viaje cuya meta nos llevará a saber un poco más sobre esta época: ¿quienes eran estos fenicios? La respuesta corta: habitantes de Fenicia. Pero venimos a aprender Historia, así que queremos la respuesta larga. Por ello hay que empezar por las fuentes que nos hacen saber de los fenicios. Ya está, seguro que os suena que esta gente fueron los que inventaron el alfabeto, deben tener escrito hasta novelas de la época. Pues si las tenían no lo sabemos, paradojas de la Historia: tenemos poquísimos testimonios escritos del pueblo que difundió la escritura alfabética en el Mediterráneo. Incluso los restos materiales de sus ciudades son escasos. En gran parte, el conocimiento de los fenicios está supeditado a las versiones, siempre interesadas y por consiguiente deformadas, de sus vecinos y competidores. Así que ya estamos avisados del cuidado y la atención que requieren estudiar las fuentes escritas que mencionen a los fenicios. Sólo las huellas que dejaron dispersas en los muchos escenarios donde tuvieron presencia permiten aislar algunos de sus caracteres propios. Por ello, decir quiénes eran los fenicios es difícil, excepto en uno de sus aspectos, sin duda, el más relevante para la historia del Mediterráneo antiguo: su contribución de una u otra manera a la configuración cultural de las civilizaciones instaladas en las orillas mediterráneas.

Dios Baal

Dios Baal

Otra paradoja de esta curiosa civilización: nunca se reconocieron a sí mismos por el nombre de “fenicios”, ni tuvieron conciencia de pueblo o nacionalidad. Los griegos llamaban phoínikes a los habitantes de las ciudades costeras del actual Líbano, un nombre derivado del color púrpura (phoinix) debido a una de sus producciones artesanales más famosas: los tejidos teñidos de este color, distribuidos por sus comerciantes por todo el Mediterráneo y que llegaron a alcanzar tal valor que acabó convirtiéndose en el color predilecto y utilizado por los reyes, sinónimo de poder y riqueza en la mentalidad romana. Así fue como el calificativo “hombres de la púrpura” hacía referencia a las ciudades fenicias y pasó al latín con la variante de “púnico“. Fenicios y púnicos serían por tanto la misma etnia, pero a los historiadores nos gusta complicar las cosas añadiendo un tercer término: “cananeo“, que se aplica al área cultural más extensa a la que pertenece la costa libanesa. Una vez más, es pura costumbre o tradición la que restringe el término fenicio a los habitantes de las ciudades comerciales del actual Líbano a partir de las últimas centurias del II milenio a.C., frente al de cananeo, que se deja para definirlos en tiempos precedentes: a lo largo de la Edad del Bronce. Y por último, púnico se utiliza para designar a los fenicios de las colonias del Mediterráneo y, en especial, a los cartigeneses, habitantes de Cartago: una de las colonias más importante que fundaron los fenicios en el Mediterráneo. ¿Mucho lío? es cuestión de leerlo dos veces. Estos fenicios tuvieron fama en la Antigüedad. Reconocidos como astutos ladrones, mentirosos y arteros, como todos los que se ganaban la vida comerciando en la Antigüedad, donde la mentalidad los llevaban a ver algo más noble en la guerra y el vencer para conseguir objetos, que el intercambio. Pero fue imposible no reconocerles también el espíritu emprendedor y su carácter de hábiles artesanos y expertos navegantes que los convirtió en sinónimo de exploradores y comerciantes.

La historia fenicia comienza a finales del II milenio a.C., afectados por los Pueblos del Mar y la desaparición de las grandes estructuras políticas de alrededor de Fenicia, que permitió a ciudades como Tiro, Sidón, Biblos o Beritos extender sus empresas comerciales por el mar. A principios del I milenio a.C., destacó la ciudad de Tiro, cuyo rey, Hiram, aparece en la Biblia por un tratado comercial que firmó con el rey Salomón, al que proporcionó materiales y artesanos para la construcción del gran templo de Jerusalén. La ciudad de Tiro se convirtió en una gran potencia y logró colonizar Chipre, que se convertiría en la lanzadera de expediciones fenicias, e incluso expandieron sus rutas en dirección al mar Rojo. Paralelamente se extendieron hacia el norte de Siria, garantizando el acceso a Anatolia. Debido a la actuación de los Pueblos del Mar, los fenicios quedaron arrinconados en la costa, a lo que se unió una deforestación y un inapropiado clima, propiciando así el comercio. Es decir, la agricultura no era suficiente, por lo que vieron una posibilidad de subsistir mediante el comercio.

Las monarquías hereditarias regían cada ciudad, asumiendo el ejercicio del sacerdocio supremo. Contaban con la existencia de una aristocracia que se desarrolla a la par que el comercio para luego conseguir influir también en la política. Tenían consejos de notables, magistadros (los llamados sufetes, derivado de shophet, de la que heredamos nuestra palabra juez), y entre los grupos citados se procuraba un equilibrio de poder entre las familias poderosas que comenzaron a participar en la vida política.

Más información podemos obtener gracias a los miles de objetos de su comercio dispersos por todo el Mediterráneo. El sentido práctico, la sencillez del lenguaje artístico y su avanzada tecnología son las características fundamentales de estos objetos donde la eficacia prima sobre la originalidad y por ello se prefieren piezas de lujo que adoptan iconografías y estilos eclécticos, universalmente comprendidos y aceptados. Así podemos destacar la gran aportación de los fenicios a la cultura del Mediterráneo de un lenguaje expresivo, sencillo y fácil de adoptar, teniendo como resultado una koiné o comunidad cultural definida como orientalizante. 

Gaulos fenicio (barco comercial)

Gaulos fenicio (barco comercial)

Expansión por el Mediterráneo

Venga va, ésta os la pongo más esquemática, a ver si consigo que sigáis leyendo:

  • Coexisten diversas teorías que intentan explicar la expansión fenicia por el Mediterráneo:
  1. Por la búsqueda de metales.
  2. Por la presión militar de los asirios, que dejan sin tierras a unas superpobladas ciudades fenicias de las que parten colonos en busca de mejores condiciones de vida.
  3. Por causas internas, con disputas entre élites y desplazamiento de población (sería el ejemplo de la fundación de Cartago).
  • También hay varias opciones para pensar en quiénes fueron los promotores de la expansión:
  1. El Estado: Tiro podía tener interés en propiciar empresas comerciales.
  2. Los grandes comerciantes
  3. El Templo de Melqart en Tiro: podía actuar a modo de banco para las expediciones. Pero a esta opción se le contrapone la idea de que el sacerdote que gobernaría formaba parte del Estado, por lo que se pisaría con la primera de las opciones.
  • ¿Qué factores impulsaron el comercio?
  1. La navegación guiada por astros, que dejaba obsoleta la travesía mediante cabotaje.
  2. La fabricación de grandes naves, formadas con un casco de cuadernas, impermeabilizadas para una mayor fluidez.
  3. El conocimiento de las costas del Mediterráneo.
  4. Contar con zonas propicias para el comercio y con yacimiento metalíferos.
  • La presencia fenicia en el Mediterráneo:
  1. Buscan materias primas, sobre todo metales: oro, cobre y estaño.
  2. Tendrían escalas para el viaje: Malta, Sicilia, Cerdeña, Ibiza.
  3. Ofrecen productos manufacturados de fabricación propia o comprados a otras culturas.
  4. Ello da lugar a talleres de producción local: así es como la metalurgia va tomando peso en la Península Ibérica.
  5. No podemos excluir la explotación agrícola por parte de los fenicios.
Trirreme fenicio (barco de guerra)

Trirreme fenicio (barco de guerra)

FASES DE LA EXPANSIÓN

¿Ya iban demasiado deprisa leyendo?, estoy seguro. Pues llega un grave problema que genera un debate muy actual y del que podemos salir mareados. Pero a mi nivel queda bastante simplificado: el problema lo tenemos con la cronología, claro. La tradición literaria sitúa la fundación de Gadir (Cádiz, supuesta colonia más antigua de los fenicios en la Península Ibérica) a finales del siglo XII a.C. Patérculo habla de ochenta años tras la caída de Troya: alrededor del 1104 a.C. sería; o Plinio nos cuenta la fundación de una ciudad cercana a Cartago hacia el 1101 a.C. En cambio, la Arqueología coloca sus primeras evidencia en el 800 a.C.

Pero tenemos una solución. Se intentan acercar ambas fechas aceptando una fase precolonial, una especie de tanteo previo a la colonización propiamente dicha. Además, como diría Domínguez Monedero, “los antiguos tenían una visión del tiempo distinta a la nuestra”, lo que dificulta el estudio cronológico, encontrándonos con sincronismos inciertos a lo largo de toda la Antigüedad: ¿un ejemplo? la “increíble coincidencia” cronológica de la expulsión de los “tiranos” tanto de Grecia como de Roma.

Sarcófagos fenicios (Cádiz)

Sarcófagos fenicios (Cádiz)

Es importante no tomar las fases precolonial y colonial como dos momentos sucesivos en el tiempo, sino más bien como dos modalidades distintas de relación, determinadas por las características de las sociedades contactadas por los comerciantes. Es decir, hubo lugares donde sólo se llega a una precolonización: con contactos, pero sin trasvase de población fenicia al territorio. Aún así, podemos ordenarnos un poco teniendo entre el 1100 y el 800 a.C. una dispersión de objetos fenicios por la Península Ibérica: estelas, fíbulas, bronces y otros. Contamos con la existencia de templos y santuarios que sacralizaban un lugar, garantizando, mediante la divinidad, la limpieza, neutralidad y respeto en la transacción comercial. En torno a los santuarios podían surgir factorías, y como primer caso podríamos mencionar el Templo de Melqart de Gadir, que gozó de mucho prestigio incluso hasta en época romana.

Desde principios del siglo VIII a.C. se produce una expansión fenicia por la Península Ibérica que lleva a crear puntos comerciales y colonias. A lo largo del siglo VII a.C. el comercio fenicio amplió su radio de acción hacia el levante, sur y oeste peninsular. Escogieron islas cercanas a la costa, puntos estratégicos cuyo caso más significativo lo tenemos en Gadir. Cambiaban productos manufacturados y agrícolas, metales y esclavos por productos suntuarios, alimentos; introdujeron cultivos como la vid y el olivo y animales como el asno, la gallina o el gato.

La arqueología documenta un buen número de asentamientos fenicios en las costas del sur peninsular. La mayor parte están fechados en los siglos VIII-VII a.C. y, además de Gadir, podemos mencionar de oeste a este el Cerro del Prado, en la bahía de Algeciras; la colina del Villar, en la desembocadura del Guadalhorce; la propia Málaga (Malaka); Toscanos, a orillas del río Vélez; Morro de Mezquitilla y Chorreras sobre el Algarrobo; Almuñécar (Sexi), en el estuario de los ríos Seco y Verde, y Adra (Abdera), la más oriental.

mapa fenicios

(Mapa: allempires.com)

Como consecuencia de los contactos directos e indirectos con la población autóctona de la Península Ibérica, se produjo un proceso de aculturación que significó la adopción por parte de los indígenas de rasgos culturales orientales, afectando en todos los aspectos: económicos, sociales y espirituales. Así, las poblaciones que recibieron esta influencia desarrollaron un conjunto de características: el ya mencionado orientalizante. Pero tranquilos, ya está bien de fenicios, y el orientalizante lo dejamos para otro artículo que dedicaremos a Tartessos.

Bibliografía:

  • Aubet, Mª E., Tiro y las colonias fenicias de Occidente. Barcelona, 1994.
  • Moscati, S., Los fenicios, Barcelona, 1988
  • Roldán Hervás, J.M., Historia Antigua de España (Tomo I. Iberia Prerromana, Hispania republicana y Altoimperial). Madrid, UNED, 2001.

 


Acerca de Fran Navarro

Fran Navarro (Sanlúcar de Barrameda, 13 de febrero de 1992). Estudia el grado de Historia en la Universidad de Sevilla y lo pone en práctica en este blog. Akrópolis es el proyecto de un joven seducido por las letras, los libros y la Antigüedad que nace con la intención de acumular síntesis de los distintos períodos que componen la Historia Antigua con la doble vertiente de la difusión y el propio aprendizaje del autor.


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