La democracia ateniense


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La ciudad-estado de Atenas destacó en siglo V a. C. de entre todas las demás polis rivales por su situación política y social, en gran parte debido a su modo de vida democrático, basado en los valores e ideales políticos de igualdad entre los ciudadanos, libertad y respeto a la ley y a la justicia. Una democracia que, aunque a priori comparte los valores actuales de nuestra democracia, poco tiene que ver con nuestro actual sistema de gobierno “democrático”. Vamos a proceder a desarrollar cómo surgió la idea del sistema democrático en la sociedad, y cómo este tuvo una especial emancipación  y esplendor en Atenas, especialmente gracias a las figuras de Solón (594 a. C.), Clístenes (509 a. C.), y Efialtes (462 a. C.), pero sobretodo, gracias a Pericles (495 a. C.), la gran figura de la Edad de Oro Ateniense. También veremos que esta idea política en la que todos pueden participar en la cosa pública, tuvo grandes detractores, como los conocidos Platón (427 a. C.) y Aristóteles (384 a. C.).

 

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“La Escuela de Atenas”, de Rafael Sanzio.

Antecedentes y surgimiento de la democracia

Es muy habitual que oigamos que la democracia surgió en la Antigua Grecia en los siglos VI y V antes de nuestra era. La postura general de los historiadores ha sido la de aceptar esta teoría, pero lo cierto es que ya en épocas de los fenicios e incluso en el Antiguo Egipto se desarrollaron instituciones e ideales clave con bases democráticas, que más tarde fueron desarrolladas en profundidad en Atenas. Fue en el mundo griego, entre los años 800 y 500 a. C., donde se fueron desarrollando ciudades con los patrones de la civilización urbana. Estas pequeñas comunidades que se fueron formando por toda la costa griega, estuvieron gobernadas al principio por monarquías locales, pero tras una serie de conflictos, pasaron a estar gobernadas por jerarquías tribales. El comercio marítimo y el cultivo de tierras dio paso a la creación de élites económicas, que se convirtieron en los futuros gobernantes con una forma de gobierno que conocemos como los `regímenes tiránicos´. Estos tiranos o autócratas aparecieron en los siglos VI y V a. C., quebrando la continuidad política de las primeras ciudades-estado. Sin embargo, el aumento de la población hizo crecer la presión sobre las élites gobernantes, que se vieron obligadas a ceder y dar concesiones a las clases inferiores. Estas concesiones se hicieron por todo el mundo griego, no sólo en Atenas. El estatus de las clases bajas mejoró, y quizás el punto más importante sea el relacionado con la reorganización de la estructura militar, convirtiendo a pequeños agricultores y campesinos en piezas fundamentales en la defensa de la ciudad. Esto es lo que más influiría en la futura estructura política de la ciudad (Held, 1987). Todo esto, sumado al desarrollo de una economía de esclavitud que contribuyó a establecer las fronteras entre los ciudadanos (atenienses varones mayores de veinte años) y los no ciudadanos (esclavos, mujeres y extranjeros) y también a las diferentes innovaciones en las primitivas “constituciones” de las ciudades estado establecieron definitivamente las bases de la democracia. Parece ser que el primer gobierno democrático se dio en Quíos, a mediados del siglo VI a. C.

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Isla de Quíos, donde se instauró el primer gobierno democrático.

Ideales  y organización política

Los ideales de esta democracia antigua están expuestos en la oración fúnebre de Pericles. En ella, Pericles describe una comunidad en la que todos los ciudadanos tienen la posibilidad e incluso la obligación de participar en la dirección de la polis. De hecho, a aquel que no participaba en los asuntos públicos se le consideraba “inútil”. Igualdad entre los ciudadanos, libertad y respeto a la ley y a la justicia, son los principios básicos de este modelo político. La democracia ateniense se caracterizaba por un compromiso generalizado con el principio de virtud cívica. Al tener la condición de ciudadano, los hombres tomaban parte directamente de las funciones públicas. Destacan dos conceptos muy importantes en la democracia ateniense: la isegoría, es decir, el derecho de todos los ciudadanos a expresarse libremente y sin limitaciones dentro de la asamblea y la isonomíaes decir, el derecho de tener igualdad ante la ley. Las condiciones generales para que se pudiera dar la democracia las podemos resumir en:

-Ciudades-estado pequeñas.

-Economías de esclavitud que dejaban tiempo libre a los ciudadanos para ocuparse de los asuntos públicos.

-Restricción de la ciudadanía a una parte reducida de la población.

En cuanto a cómo se organizaba políticamente la polis, todos los ciudadanos que quisieran participar en la vida política de Atenas  se reunían en la Asamblea, alrededor de cuarenta veces al año, donde se discutía y se votaba sobre asuntos de leyes, finanzas, impuestos y relaciones exteriores. Casi todos los puestos ejecutivos eran sorteados entre todos los ciudadanos, a excepción de ciertos cargos de mayor responsabilidad, como los jefes militares; strategoi. La justicia también estaba en manos de jurados populares muy poderosos. La ciudadanía constituía el órgano fundamental de Atenas: la Asamblea. A menudo compuesta por más de seis mil ciudadanos. Todos los grandes asuntos se votaban en la Asamblea mediante la regla de la mayoría. Sin embargo, la Asamblea era un órgano demasiado grande para redactar toda la legislación. De esto se ocupaba el Consejo de los Quinientos, que asumía las funciones de organizar y proponer las decisiones públicas. Este, a su vez estaba ayudado por el Comité de los Cincuenta, que tenía un presidente, cuyo mandato sólo duraba un día.

El Siglo de Oro de Pericles

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Clístenes de Atenas

El momento en el que todos los principios de la democracia ateniense alcanzan su máximo esplendor viene con la llegada de Pericles, un gran orador y general ateniense. Pero no podemos hablar de Pericles sin hablar antes brevemente de Solón y de Clístenes, puesto que gracias a sus reformas la democracia pudo establecerse y, más tarde, desarrollarse. Solón parece que tenía por objetivo lograr una gran estabilidad para Atenas y al mismo tiempo evitar el desarrollo de regímenes tiránicos. Para ello ordenó reformas para el desarrollo hacia la isonomíarompiendo la exclusividad de la aristocracia para la elegibilidad de los cargos públicos. También contribuyó a dar una constitución a la polis, para así dejar una noción de autoidentidad de la misma. Por su parte, Clístenes también contribuyó con sus reformas al desarrollo de la isonomía, aunque según nos cuenta Heródoto (Historia, 5.66), el verdadero objetivo de Clístenes era aliarse con el pueblo para frenar así a facciones aristocráticas. Clístenes fue el que reestructuró el Consejo de los Quinientos a partir del Consejo de los Cuatrocientos de Solón.

Pero fue con Pericles con quien la democracia llegó a su máximo esplendor. El estratega Pericles contribuye con sus reformas a hacer de ella un modelo de ciudad organizada por sus propios ciudadanos. Al mismo tiempo, se entrega al desarrollo de la prosperidad de la sociedad civil y de su poderío imperial, creando una gran flota de guerra. Las reformas de Pericles aumentan la responsabilidad de los magistrados, extienden la isonomía y dan opción de voto a los ciudadanos más pobres. Resulta curioso que la isonomía se debiera a los esfuerzos militares de gran parte de la población que no optaba a la condición de ciudadano ateniense. En este período, Atenas podía hacer todo cuanto se le antojara, al carecer la aristocracia de sus tradicionales privilegios. Para que este nuevo sistema de gobierno llamado democracia (δῆμος, dḗmos, que puede traducirse como «pueblo» y κράτος, krátos, que puede traducirse como «poder», o «gobierno») funcionase y fuese eficiente, la vida comunal en la polis era esencial. Al estar en las instituciones políticas, el individuo crea lazos políticos y personales, haciendo que prevalezcan los intereses comunes a los intereses personales; algo fundamental en una comunidad pequeña donde no hay partidos políticos ni oposición política.

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Pericles de Atenas

Críticas a la democracia

La igualdad de derechos por participar en la vida pública y el derecho de todos a tener opción a ocupar puestos de gobernantes desató la consternación de ciertos críticos de la época. Destacamos a Platón y a Aristóteles, ya que por su relevancia en tiempos actuales merecen que les dediquemos toda la atención en este sentido. Platón se basaba en que no todos los ciudadanos tienen la capacidad para ser gobernantes. Creía que para ser gobernante había que tener una educación especial reservada a “los mejores”, expuesta en su obra “La República”. Consideraba también que la libertad y la igualdad políticas son incompatibles con los principios de autoridad, de orden y de estabilidad. Aristóteles, por su parte, distinguía tres tipos de gobierno según su número de gobernantes. Estos gobiernos son: monarquía (un solo gobernante), aristocracia (unos pocos) y república (gobierno de la mayoría). Pero estas tres formas de gobierno pueden derivar en degeneraciones de ellas mismas. La monarquía puede degenerar en tiranía, la aristocracia puede degenerar en oligarquía, y la república puede degenerar en democracia. Aristóteles dirá de la democracia es el gobierno de los pobres y de los mediocres, basada en la demagogia.

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Aristóteles

Para finalizar, debemos destacar que esta forma de democracia dista mucho de nuestra democracia moderna. Una democracia representativa por la cual elegimos mediante el voto a los gobernantes y representantes de la nación. Por otra parte, nosotros no llamaríamos nunca democracia a un sistema que no consideraba ciudadanos a las mujeres, a los esclavos y a los extranjeros. Todo esto puede ser debido al espacio temporal que nos separa de los griegos. Pero el apogeo de las doctrinas democráticas griegas siempre tendrá un nombre en la historia: Atenas.

Bibliografía

  • Del Águia, R: La democracia en sus textos. Alianza Editorial. 2007
  • Held, D: Modelos de Democracia. Alianza Editorial. 2007

Acerca de Juan Carlos Martínez

Murcia, 1997. Estudiante de Ciencias Políticas y Gestión Pública en la Universidad de Murcia. Desde siempre le ha apasionado la historia, en especial todo lo relacionado con la Historia Antigua: Antiguo Oriente Próximo, Egipto, Grecia y Roma.

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