El mundo de Odiseo: la Época Oscura

Fran Navarro | 20 mayo 2015

La Época Oscura es el período que continúa tras la caída de los reinos micénicos y abarca hasta el surgimiento de la polis, que señala el comienzo del arcaísmo griego. Afinando en números podemos acotar esta Edad Oscura desde el 1200 a.C. (¿caída de Troya?) hasta el 776 a.C., cuando la tradición anuncia la primera Olimpíada.

Templo de Apolo en Corinto

Templo de Apolo en Corinto

Hablamos de Época Oscura debido a la falta de fuentes escritas, que va de la mano de una disminución tecnológica de la sociedad. Incluso las fuentes arqueológicas son más pobres, ya que se deja de edificar en piedra y contamos con datos limitados a enterramientos. Sin embargo, esta época de crisis no pasa de largo. Durante este intervalo de cuatro siglos nacerá una comunidad en el Egeo, se configurará la identidad del pueblo heleno y además, tendrán lugar grandes migraciones que resultarán en la colonización de Asia Menor. La invención de la escritura alfabética y el surgimiento de la polis serán los sucesos fundamentales que pondrán fin a esta época.

Homero

Homero

Hesíodo

Hesíodo

Las fuentes para estudiar este período se basan en leyendas de difícil interpretación que hemos heredado de dos poetas: Homero y Hesíodo. En la Ilíada y la Odisea; famosas obras de Homero, se nos muestra una sociedad idealizada, un punto de vista aristocrático apoyado en el mundo guerrero de la realeza micénica. En cambio Hesíodo en su obra Los trabajos y los días, escribe desde el punto de vista de las clases humildes, una visión pesimista basada en el mundo del oikos. Ambos escritores se sitúan en la Grecia arcaica, pero desconocemos por completo sus vidas y por supuesto el grado de veracidad de sus escritos. Un ejemplo de la difícil interpretación lo podemos poner con Homero en un pasaje de la Ilíada donde aparece un micénico según las armas que porta, luchando en una batalla heroica, propio de la Edad Oscura, con una falange hoplítica detrás, lo que pertenecería a la Época Arcaica. La arqueología estudia los enterramientos, que en esta época pasan a ser individuales; incineraciones la mayoría y obtenemos de sus ajuares funerarios las únicas fuentes directas del período.

Partimos de la inexistencia de grandes entidades políticas, tanto a escala territorial como económica. La crisis obligó a las comunidades a replegarse en un mundo de autoabastecimiento donde el hombre convivía en unidades gentilicias o tribales. El panorama era de un mundo rural con pequeñas comunidades agrícolas que carecían de grandes asentamientos. El concepto de ciudad despareció por completo. Como mucho había alguna aldea y la caída de los palacios supuso la despoblación de grandes zonas de Grecia que podría ligarse también con las grandes migraciones a Asia.

Aquiles matando a Pentesilea

Aquiles matando a Pentesilea

La pequeña comunidad aldeana recibía el nombre de demos. Este demos giraba en torno al oikos (casa o propiedad) que integraba tanto terrenos de cultivo como la casa del señor de la comunidad conocido como el basileus. El oikos nomos (que da lugar a la palabra economía) era el trabajo de la mujer en la casa. Existían demos con varios oikos y basileis (basileus en plural). Muchos de estos demos tenían la idea de pertenecer a una familia o tribu común bajo la creencia de haber sido fundados por un héroe en un pasado remoto. Y la unión de varios demos era el genos (clan), ya que compartían un origen común. Había muchos enfrentamientos entre los distintos genos (dorios vs jonios). En este mundo “oscuro” dominaba la jerarquía y se caracterizaba por una educación o técnicas de iniciación para el mundo guerrero. Tal es el caso de los juegos funerarios. Los repartos de botín comenzaron a no ser equitativos y toda actividad dibujaba un campo ideológico en el que dominaba la doxa (opinión). Pero siempre había quien imponía su opinión sobre los demás, los arrastrados por la palabra y la areté (valía) del guerrero en cuestión. Una areté que se medía por la timé (honor) del guerrero y se erigía por encima del grupo. Agamenón fue un ejemplo ilustrativo.

En este mundo guerrero destacaron los symposia (banquetes), los entrenamientos entre guerreros y las actividades que debía dominar y controlar el basileus. Había hombres que tenían pleno derecho: los agathoi, quienes en caso de destacar por su honor, podían formar parte de los hetairoi (camaradas). Por debajo de estos estaban los kakoi, subordinados a los agathoi. Según sus acciones, el guerrero adquiría timé y podía convertirse en un héroe (como Aquiles o Héctor). Ese héroe destacaba también porque desde su posición alcanzaba una comunicación con los dioses, ya que eran portadores de la esencia del ser. Los héroes eran depositarios del conocimiento: la themis griega, capacitados para interpretar la voluntad divina. Posían la palabra y podían hacer de árbitros en momentos de disputa. Estaban capacitados para dirigir los sacrificios a los dioses, necesarios para la comunidad. Se caracterizaban por su generosidad, su virtud y su oratoria. Manifestaban su generosidad en la celebración de fiestas y reuniones donde todos participaban, sufragadas a través de los recursos que el héroe obtenía de los botines, del témenos o tierra comunal que la población cedía a los aristoi (los mejores) para sufragar gastos; o también de la prexis (el comercio de productos).

Ánfora funeraria

Ánfora funeraria

Tenía lugar entonces un proceso de jerarquización distinto: los hijos heredaban la posición que sus padres se habían forjado. Esta aristocracia por virtudes tenía sus orígenes en la herencia familiar. Este grupo de aristoi veía aumentar su riqueza por encima del resto de la población, quien a su vez aceptaba la posición de esta aristocracia. Para esta aceptación, la labor de los aedos era fundamental: poetas que se encargaban de recordar sus hazañas. Una propaganda política que trataba de consolidar la posición de los aristoi. Este grupo consiguió poco a poco un control continuado y hereditario sobre la tierra; el témenos, que dará lugar a que la aristocracia basase su riqueza en los inmuebles; o sea, una nobleza terrateniente.

En los estamentos bajos de la sociedad estaban los esclavos, exclusivos del oikos, donde, puestos al frente de la hacienda podían llegar a formar una familia propia. Por ello su posición social era más elevada que la del thes, un trabajador asalariado o bracero que, aún siendo libre, perdió su posición en la sociedad. En la esfera marginal también estaban los demiorgois; artesanos que ofrecían sus productos viajando de un demos a otro, por lo que no pertenecían a ninguna comunidad en concreto. En una cultura de la vergüenza (aidós) como la griega -frente a la cultura judeocristiana de la culpa-, este tipo de dependencia salarial dejó huella en la actitud de los griegos con respecto a la artesanía y el comercio. Solo tenemos que observar el panteón olímpico para ver que el dios cojo, tuerto y feo es Hefesto, dios del fuego y la fragua, patrón de los herreros y que suscitaba risas entre los otros dioses con su torpe y apresurado caminar. Es el único dios  trabajador, por cierto.

Hefesto

Hefesto, dios del fuego y la fragua

Las instituciones políticas podemos dibujarlas por las referencias de la poseía homérica, así de mayor a menor importancia eran el ágora, el consejo y el basileus. La palabra ágora hacía referencia durante este tiempo a una reunión de combatientes, como una asamblea. Durante la Época Arcaica se configurará como el centro político y religioso, haciendo referencia a un espacio físico, a lo que se le añadirá la característica de centro comercial en Época Clásica. Esta asamblea de guerreros estaba subordinada a la boulé o consejo de ancianos, que poco a poco se transformaría en un consejo de notables. No existía un sistema de votos aún, el resultado final, según nos cuenta Homero, se conseguía mediante el convencimiento de los miembros, por coacción, o por eliminación del contrario. ¿Qué os parece? El basileus ocupaba la cúspide política y tenía sus quehaceres como la guerra y el debate en el consejo. Además, tenía el importante deber moral de regular las disputas entre particulares, controlando la tensión que se creaba en la sociedad. Podemos destacar dos características esenciales en esta sociedad homérica que creó una red de obligaciones: la institucionalización de la hospitalidad (xenía) y el papel del regalo en esta hospitalidad. Más allá de sus territorios, el basileus esperaba tener buena acogida en sus viajes. Eran relaciones entre iguales para favorecer alianzas. Incluso fue Zeus Xenios el epíteto quien se convirtió en divinidad para proteger al huésped. Entraba en juego el intercambio de regalos, no en un sentido comercial, sino como un acto con el fin de adquirir honor y una red de obligaciones, sosteniendo así la relación entre regiones y sus aristocracias.

Odiseo epoca oscura

El crecimiento de la población, una progresiva centralización del poder en manos de una aristocracia cada vez más pujante y la identificación de una comunidad bajo unos rasgos comunes y reconocibles (como el culto a unos determinados dioses y héroes) hicieron que en torno al siglo VIII a.C. cristalizaran las instituciones y prácticas de lo que se ha dado a llamar ciudad-estado, o como prefieren otros; estado de ciudadanos: la polis.

Bibliografía

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  • AA.VV., The Dark Age of Greece: An Archaeological Survey of the Eleventh to the Eighth Centuries, Routledge, Nueva York, 2001.
  • Finley, M. I., El mundo de Odiseo, Fondo de Cultura Económica, México D.F.-Madrid, 1980, 2ª ed.
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  • Nestle, W., Historia del espíritu griego: desde Homero al siglo V, Ariel, Barcelona, 2011.
  • Osborne, R., La formación de Grecia, 1200-479 a.C., Crítica, Barcelona, 2002.

Fran Navarro

Sanlúcar de Barrameda. Historia en la Universidad de Sevilla. Fundador y director de Akrópolis: el proyecto de un joven seducido por las letras y la Antigüedad.

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