La formación del estado egipcio

Fran Navarro | 17 septiembre 2013

Muchas son las explicaciones y estudios referidos a la formación del Estado en el Egipto antiguo. Pero todo parece indicar que dicha aparición vendría precedida por la unificación de los protorreinos. El paso del sistema de jefaturas a un Estado también puede incluir el enfrentamiento entre comunidades por conseguir más recursos o los bienes llegados desde el exterior de Egipto. La comunidades derrotadas pasarían a ser controladas mediante modelos estatales, y estos sistemas poco a poco acabarán invadiendo la estrutura social de la jefatura.

Comienzan a aparecer elementos que definen el Estado -burocracia, sistema judicial, administración- y la élite vencedora pasa a formar un único grupo de parentesco, quienes imponen al resto los comportamientos estatales aplicados en las comunidades derrotadas. Tal y como nos cuenta el especialista Barry Kemp: de las jefaturas principales -Hieracómpolis, Nagada y Abidos- surgió una unidad política mayor, conquistadora final del valle del Nilo.

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Etiqueta real hallada en la tumba U-j. Abidos

En cuanto al proceso ocurrido hasta la formación del Estado, se habla de manera especulativa con la ayuda de varios datos. La mitología posterior nos cuenta que, tras un primer éxito de Set (dios de Nagada), terminó siendo vencido por Horus (dios de Hieracómpolis). Esta situación solo deja opción a la lucha entre Hieracómpolis y Abidos. Debido a la información que nos muestra los cementerios y a la atribución de Abidos como cuna de los faraones de la Dinastía I, sería precisamente Abidos el protorreino vencedor. Sin embargo, adoptaron a Horus como dios tutelar, posiblemente en un acto de respeto y para contentar a los vencidos de Hieracómpolis. Este último hecho también nos abre la oportunidad de encontrarnos ante una unión pacífica, mediante matrimonios de conveniencia política, ya que por ahora la arqueología no ha encontrado niveles de destrucción que propiciarían una guerra entre dos protorreinos. En cualquier caso, al final de Nagada III (3200-3000 a.C.) en el sur de Egipto existía un solo protorreino que se expandería hasta el Delta y unificaría el país bajo un único soberano.

Entre la creación de un protorreino en el Alto Egipto y la unificación, transcurre un tiempo difícil de acotar cronológicamente, pero del que obtenemos nombres de gobernantes de unidades políticas que fueron dejando sus huellas en cerámicas, rocas de wadis, canteras, etc. Es a lo que llamamos Dianstía 0, cuya atribución como tal, no indica un control total del país por parte de un gobernante, sino que podría tratarse de los que estuvieron a punto de lograrlo antes de que Menes se hiciera con el control. Entre estos nombres encontramos a Ka, Escorpión (distinto al dueño de la maza, que es más reciente), Cocodrilo, Rey Desconocido A y Rey Desconocido B. Han sido identificados gracias a sus serejs; un rectángulo vertical que representa la fachada y la planta de un palacio sobre el cual aparece un halcón Horus. Son los primeros momentos del Estado egipcio y de una de sus grandes invenciones; la escritura.

Serej egipcio

Fran Navarro

Sanlúcar de Barrameda. Historia en la Universidad de Sevilla. Fundador y director de Akrópolis: el proyecto de un joven seducido por las letras y la Antigüedad.

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