Guerra del Peloponeso I: antecedentes


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Desde comienzos del siglo V a.C. la mayoría de polis griegas importantes se encontraban agrupadas en diferentes ligas que estaban bajo la soberanía de las dos principales potencias del momento: Esparta y Atenas. Ambas con dos formas de entender el mundo totalmente diferentes, que les encaminaban a un enfrentamiento ineludible por el recelo mutuo.

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Esparta

Los propios espartanos se enorgullecían de la antigüedad de sus instituciones y organización sociopolítica. El origen de este pueblo se remonta a las invasiones dorias del siglo XII – XI a.C. y ocupaba la región peloponesia de Lacedemonia. En cuanto a su organización, contaba con una base servil esclava que se encontraba duramente sometida: los ilotas, que carecían de derechos políticos. En el siguiente escalón tenemos a los periecos, que vivían en la periferia de Esparta y se dedicaban fundamentalmente a los negocios manufactureros y el comercio. Y en la cúspide de esta organización se encontraba el grupo de ciudadanos espartanos de pleno derecho, los cuales representaban una clara minoría respecto a los otros 2 grupos sociales.

En cuanto a sus instituciones políticas, la polis contaba con un sistema mixto que poseía aspectos monárquicos, oligárquicos y democráticos. Esparta estaba regida por una diarquía elegida entre dos familias aristocráticas de la polis junto a un consejo de ancianos compuesto por 28 miembros de las familias más importantes, consejo conocido como la Gerusía. De igual forma que el resto de polis griegas contaba con una asamblea de ciudadanos en armas, la Apella, donde acudían los espartanos de más de 30 años y donde elegían a 5 altos magistrados: los éforos.

La sociedad espartana estaba fuertemente militarizada, puesto que su único deber era la guerra. Y contaba con una dócil mano de obra que les proporcionaba todo el sustento necesario. Sin embargo, la situación de clara inferioridad numérica de éstos frente a sus siervos hizo que, durante toda su historia, los lacedemonios viviesen con el temor a una revuelta de sus siervos, por lo que crearon una Constitución (finales del siglo VIII a.C) que  estructuraba el Estado espartano en torno a una máxima: la subordinación más absoluta ante la ley. De igual forma, se estableció el adiestramiento de los jóvenes por el Estado, creándose la famosa Agogé en la cual comenzaban los jóvenes al cumplir los 7 años y que abandonarían con 18, aunque no serían ciudadanos de pleno derecho hasta cumplir los 30 años, cuando pasaban a ser considerados iguales (homoioi). De esta forma, se creó una sociedad guerrera muy preparada que componía uno de los mejores ejércitos del mundo antiguo. No obstante, a pesar de la increíble capacidad militar espartana, sus dirigentes eran muchas veces reacios a entrar en guerra.

Esparta - Estatuilla en bronce de un guerrero espartano, del siglo VI a.C.Estatuilla de hoplita espartano

 

Esta polis, en torno al siglo VI a.C. fue subscribiendo una serie de alianzas defensivas con diferentes polis griegas, lo que se denominará la Liga del Peloponeso. Este pacto obligaba a prestarse ayuda mutua entre los firmantes del mismo y, en caso de ser necesaria, la conformación de un contingente armado que Esparta lideraría. Lo cierto es que en la práctica, las ciudades-estados se ponían bajo el liderazgo espartano en política exterior a cambio de su protección y de mantener la integridad, siendo el motivo central de esta alianza el pragmatismo político más que la solidaridad. Además de que eran los espartanos los únicos que tenían la capacidad de convocar esta asamblea. No obstante, cada Estado se encontraba sometido al poder espartano en diferente medida dependiendo de su cercanía geográfica y capacidad militar. Solamente había dos ciudades poderosas que disfrutaban de una independencia casi total: Corinto y Tebas. De igual forma, tenemos que nombrar a la ciudad vecina de Argos, enemiga por antonomasia de Esparta, que significaba una seria amenaza para la ciudad espartana sobre todo por su proximidad; una vez que esta estuviese desguarecida y con el ejército guerreando en el exterior.

Atenas

Esta polis se ubicaba en la pequeña península del Ática, que era un territorio muy pobre para la agricultura por lo escarpado del terreno. Quizás éste fuese uno de los motivos por los que cuando otros pueblos invadieron Grecia ignorasen esta región, lo que será motivo de orgullo para los atenienses durante toda su historia. En el momento en que se conformó la polis como tal, logró controlar todo el Ática de manera muy temprana, siendo un proceso inclusivo por el que se les reconocía la ciudadanía ateniense a todos los habitantes libres de dicha región.

Esta ciudad se convertirá en la más próspera y rica de toda Grecia en el siglo V a.C, gracias fundamentalmente a su control sobre un gran imperio marítimo que hacía suyo el mar Egeo. Este logro surgió en un principio como una alianza de igual a igual entre diversas polis griegas cuyo fin principal era la victoria sobre los persas en las Guerras Médicas, en la que paulatinamente Atenas fue adquiriendo cada vez más peso y poder hasta que se transformó de facto en una suerte de Imperio ateniense que actuaba directamente bajo sus designios. Las ciudades pertenecientes a la Liga de Delos debían pagar un tributo sistemáticamente a Atenas para que mantuviese activa una poderosa flota militar. No obstante, parte de este dinero se destinaba hacia los proyectos de obras públicas que estaban teniendo lugar en la ciudad para embellecerla como ninguna otra polis griega, además de mejorar considerablemente sus defensas conectando el Pireo (el puerto) con la ciudad de Atenas gracias a los Muros Largos.

En cuanto a las instituciones políticas, Atenas contaba con una Asamblea de ciudadanos que se encargaba de los asuntos de política de Estado, tanto interna como externa. De igual forma, teníamos al consejo de los 500 o Boulé, elegidos de entre los ciudadanos por sorteo y encargado de presentar leyes a la Asamblea. No obstante, los cargos más importantes del Estado ateniense estaban ocupados por los Strategoi (generales), que podían ser reelegidos cada año y en el caso de abandonarlo someterse a una auditoría pública sobre su comportamiento en el mismo. Este cargo tiene especial trascendencia, sobretodo en este siglo, porque era del que se servían los líderes más destacados atenienses para continuar en el poder y convertirse en una especie de caudillo de la ciudad como lo hicieron Pericles o Cimón.

En este sentido, es ineludible hablar de uno de los ciudadanos atenienses más ilustres, que en estos momentos precedentes al conflicto cuenta  con un prestigio político inigualable: Pericles. Sus capacidades oratorias y la visión política estaban muy por encima del resto de ciudadanos atenienses del momento, lo que le procuró la reelección constante durante más de tres décadas, erigiéndolo como un verdadero líder político de Atenas. Cabe señalar que, a pesar del poder que ostentaba Pericles, las instituciones nunca dejaron de funcionar constitucionalmente o llegaron a saltarse la legalidad, sino que su liderazgo sobre la masa ciudadana se basaba eminentemente en sus capacidades y prestigio.

Pericles Museo Vaticano

Busto de Pericles. Museos Vaticanos

Primeras diferencias entre ambas potencias

Los recelos entre Atenas y Esparta no tardaron en surgir conforme la guerra contra el persa era cada vez más favorable al bando heleno. Así en el año 478 a.C. la construcción de un muro defensivo en la ciudad ática provocó la queja formal de Esparta con el pretexto de que ejemplificaba una clara desconfianza hacia sus aliados. Sin embargo, el principal escollo en estas relaciones era el vertiginoso aumento de poder que Atenas estaba experimentando en un periodo tan corto de tiempo y cómo la Liga de Delos se postraba cada vez más ante los designios áticos transformándose en un Imperio Ateniense. Todo ello hizo posible la aparición de un grupo espartano que se declaraba abiertamente anti-ateniense que en el año 475 a.C. llegó a proponer que se declarase la guerra a la alianza ateniense para frenar su expansión, aunque la Apella lo rechazó.

En el año 465 a.C. la isla de Tasos, perteneciente a la Liga de Delos y rica en yacimientos de plata, se sublevó ante el cada vez más asfixiante imperialismo ateniense y para ello enviaron emisarios a Esparta para apelar a su ayuda frente al poder aliado. Los espartanos aceptaron esta vez prestarles ayuda militar, comprometiéndose a invadir la península Ática por tierra y así presionar a Atenas para interrumpir sus operaciones navales contra Tasos. Sin embargo, tuvo lugar un fuerte terremoto en la región lacedemonia que destruyó prácticamente toda la ciudad y provocó la muerte de casi la mitad de los ciudadanos espartanos. Las consecuencias de este desastre no tardaron en hacerse patentes con una sublevación generalizada de los explotados mesenios contra sus amos llegando a amenazar la propia Esparta en un comienzo, aunque poco después se vieron obligados a refugiarse en una atalaya del monte Ítome. Es en estos momentos cuando tiene lugar un hecho sorprendente. Y es que los dirigentes espartanos piden ayuda a los atenienses en función del pacto contraído en el año 481 a.C. en plena guerra médica. Finalmente, la ciudad de Atenas mandará un contingente al mando de Cimón, proespartano, aunque al poco tiempo fueron despedidos y mandado de vuelta al Ática por miedo a que hiciesen causa común con los mesenios. Hecho que provocaría una conjura oligárquica para condenar a Cimón al ostracismo e inhabilitar a la facción proespartana, dando por rota la alianza con la ciudad lacedemonia e iniciándose una política ateniense de acercamiento a la principal rival de Esparta en el Peloponeso: Argos.

Ostracón Cimón

Ostracon de Cimón

 

Por tanto, el aumento de las hostilidades y la situación de tensión política entre ambas facciones era cada vez más insostenible cuando se inició un conflicto entre dos ciudades aliadas de Esparta, Corinto y Megara. La situación militar de Corinto era muy superior a la de su vecina septentrional, por lo que la ciudad de Megara, ante la no injerencia de Esparta, abandonó la Liga del Peloponeso y la llevó a aliarse con Atenas a cambio de ayuda militar frente a los corintios en el año 458 a.C. Ésto provocó una situación de gran tensión política en el mundo griego creando la dinámica de que cada ciudad disidente de cada facción se unía a la facción contraria.

Mapa Grecia siglo V

La defección de Megara de la alianza peloponesia y la intervención ateniense en su favor frente a Corintio dio lugar al inicio de la Primera Guerra del Peloponeso.

BIBLIOGRAFÍA

  • Fox, R.L.: El mundo clásico. La epopeya de Grecia y Roma. 2005. Crítica.
  • Kagan, D.: La guerra del Peloponeso. 2003. Edhasa.
  • Penadés, A.: Historia National Geographic. Tomo 8: El declive de Atenas. 2013. RBA
  • Ruzé, F. y Amouretti, M.C.: El mundo griego antiguo. 1987. Akal.

 


Acerca de Ricardo

Aunque ya no forma parte del Grupo Akrópolis, tenemos la suerte de poder seguir leyendo sus magníficas aportaciones a la web. Gracias.


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