La Guerra de los Mercenarios


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Tras firmar la paz con Roma para acabar el primer conflicto entre ambas potencias, se procedió a la evacuación de las tropas de Amílcar Barca (padre del famoso Aníbal) hacia África. Este ejército, desde su puesta en marcha en Sicilia en el año 247 a. C., no tuvo muchos suministros, y su paga se componía de dos talentos áticos. Se trasladó a los mercenarios a Sicca (interior de Libia) desde Sicilia con Hannón el Grande como negociador. Los mercenarios al ver que sus demandas no iban a ser saciadas (acumulaban cobros atrasados y sus equipos perdidos), se desplazaron a Túnez. El encargado de la nueva negociación sería Giscón, el defensor de Lilibeo durante la Primera Guerra Púnica, y el que traía consigo el opsoniom (paga a los mercenarios) para finalizar las negociaciones.

La mayoría de los mercenarios eran de origen libio, los cuales se dejaron para el final del pago, un tiempo que aprovechó Espendio, un mercenario de Campania, para hacer ver a uno de los libios presentes, llamado Mato, que los cartagineses querían engañarlos y no cobrarían todo lo que les correspondía. Esta información, unido al temor que tenían los libios a la ira cartaginesa tras el pago, desencadenó un motín liderado por Espendio y Mato, a quienes se unió Autárito, líder de los mercenarios galos. Pero ¿por qué revelarse tras cobrar parte de lo acordado? La hipótesis del miedo a la ira de los cartagineses contra los libios es aceptada para los mercenarios de origen libio, lo que no se explica es la unión de otros mercenarios a su lucha. Es probable que Espendio y Autárito viesen esta revuelta como una oportunidad idónea para comenzar actos de saqueos y conseguir un gran botín. Otra teoría posible sería el pago por parte de las comunidades libias a estos mercenarios para aliarse y expulsar a Cartago de sus tierras.

Los rebeldes capturaron a Giscón y comenzaron a pedir apoyos a las principales comunidades libias, siendo Túnez su base de operaciones, para levantarse contra Cartago. Útica (que posteriormente pidió ayuda a Roma) o Bizerta eran fieles a Cartago, pero finalmente fueron conquistadas por los rebeldes o se pasaron a su bando. Mientras tanto, en Cartago, el Consejo de los 104 acusó a Amílcar Barca de mala conducta por sus acciones en Sicilia, si bien terminó siendo absuelto de los cargos. Durante esta guerra asistimos a la creación del partido “demócrata” de los Bárcidas con Amílcar y su yerno Asdrúbal, que era el encargado durante esta guerra de defender los asuntos Bárcidas en la ciudad. Hannón fue el primer líder militar en el año 240 a. C. para sofocar la revuelta, pero su política será un fracaso, siendo Amílcar Barca el nuevo encargado de sofocar la revuelta. Amílcar venció a los rebeldes en las Bragadas, usando tácticas del general Jantipo y tratando con clemencia a los prisioneros capturados.

Hannón mantuvo su ejército operativo a la par de Amílcar, pero entre ambos generales había una profunda tensión. Los ejércitos usados por ambos generales eran de ciudadanos reclutados, e incluso Roma y Siracusa, ante la situación cartaginesa, enviaron ayuda en forma de suministros o con la entrega de prisioneros sin rescate por parte de los romanos. Amílcar buscó apoyos exteriores, y mediante una política matrimonial, se atrajo a su causa al númida Naravas, que contrajo matrimonio con la hija del caudillo púnico.

El buen trato de Amílcar a los prisioneros capturados hizo que muchos rebeldes abandonaran su causa y apoyaran al general cartaginés (no olvidéis que hablamos de mercenarios). Llegaríamos así al año 238 a. C., cuando los rebeldes asesinaron a Giscón, acto que da inicio a la segunda fase del conflicto: la Guerra Inexpiable.

Evolución del conflicto

Guerra Inexpiable

Amílcar quiso la ayuda de Hannón para unir fuerzas contra los rebeldes y sitiar Útica, que en este año, y tras pedir ayuda a Roma, se pasó al bando rebelde. Los mismos soldados (la mayoría eran ciudadanos de Cartago) eligieron a Amílcar como general del ejército, siendo Aníbal (no confundir con su hijo) su segundo al mando. Mientras tanto, los rebeldes sitiaron Cartago durante el invierno del año 238-237 a. C., un asedio que no tardó en verse truncado al verse rodeados por el ejército de Amílcar, y fueron perseguidos hasta un lugar conocido como la Sierra. En este lugar, Amílcar pidió la entrega de los líderes enemigos a cambio de perdonarles la vida, ante unos rebeldes que a duras penas conseguían subsistir. Los rebeldes aceptaron las peticiones, pero Amílcar los asesinó a todos igualmente con la ayuda de sus amenazantes elefantes. El segundo al mando de Amílcar, Aníbal, fue capturado por Mato, siendo torturado y posteriormente crucificado en Túnez a la vista de toda la ciudad.

Cartago mandó una delegación para unir a Amílcar y Hannón con el fin de hacerles ver lo beneficioso de un frente común. Aunque fuesen idénticos en rango, Amílcar sería el general en jefe, un aspecto que siempre discutió Hannón, sin embargo, ambos acabaron firmando una cooperación para finalizar la guerra. Finalmente ambos ejércitos persiguieron a Mato hasta Byzacena, siendo derrotado en el año 237 a. C., marcando el fin de la guerra. Libia se encontraba totalmente devastada tras tres años de guerra, pero Cartago, en vez de tratar mal a las ciudades que se unieron a los rebeldes, las trató con generosidad como los casos de Útica y Bizerta.

Roma no fue ajena a este conflicto: como hemos visto, apoyó a Cartago, pero en el año 237 a. C., tras la revuelta en Cerdeña, ocupó la isla, violando los tratados firmados y amenazando con declarar la guerra a Cartago. La potencia púnica finalmente cedió, entregó la isla a Roma y 200 talentos como compensación.

Después de esta guerra, Libia, la principalmente fuente de riqueza de Cartago, quedó devastada, por lo tanto se debía buscar nuevas tierras fuera del radio de acción de Roma. Amílcar saldrá reforzado tras la guerra como líder político de la ciudad y puso sus ojos en Iberia para formar una provincia cartaginesa, sin la interferencia de Roma y con un gran potencial económico.

BIBLIOGRAFÍA

-HOYOS, D.: (2003) Hannibal´s Dynasty, New York. Routledge, 2003.

-HOYOS, D.: (2010) The Carthaginians, New York, Routledge, 2010.

-HUSS, W.: (2001) Cartago, Madrid, Acento Editorial, 2001.

-LANCEL, S.: (1994) Cartago, Barcelona, Crítica. 1994.

-VVAA: Desperta Ferro. Mercenarios en el mundo antiguo, N.º Especial 4, Madrid, Desperta Ferro Ediciones, 2013.


Acerca de Francisco Sánchez

De Madrid, 1991. Graduado en Historia en la UCM (Universidad Complutense de Madrid) y actualmente finalizando el Máster Interuniversitario de Historia y Ciencias de la Antigüedad. Mi mayor interés histórico es el mundo fenicio-púnico fundamentalmente la Historia política y militar de Cartago.

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