Las Matronalia

 

Marta Sánchez Soler | 2 noviembre 2018

El día 1 de marzo era una jornada muy relevante en el calendario romano, ya que era el día en que los sacerdotes salios salían a la calle para realizar sus danzas y rituales en honor a Marte. Así es, era el día en que se conmemoraba el nacimiento de este importante dios, que, a su vez, suponía la llegada de la nueva temporada de guerra. Pero esta no era la única festividad que se celebrara ese día, había otra, mucho menos conocida, pero igual de importante para el funcionamiento de la sociedad romana: las Matronalia.

Diosa Juno

Las Matronalia eran una festividad en honor a Juno Lucina, que celebraban únicamente las mujeres, y ¿esto qué provoca? Pues que como la mayoría de los autores romanos que nos han hablado de ellas eran hombres, ni siquiera ellos conocían bien su desarrollo.  Sobre su origen no se sabe mucho tampoco, pero es una de las tradiciones arcaicas de la ciudad, y los autores antiguos lo sitúan en el período mítico de la historia romana. Ovidio ubica su fundación en los hechos explicados en la leyenda del rapto de las Sabinas. Este mito explica cómo, tras la fundación de la ciudad por Rómulo, en ella no había ninguna mujer, y los hombres de pueblos vecinos no querían casar sus hijas con los romanos. Al ver esto, Rómulo decidió que, para asegurar la continuidad de la comunidad, la única opción era raptar a las mujeres de los sabinos, vecinos de Roma. Esto provocó una guerra entre los dos pueblos, y antes de la batalla, las mujeres, que eran las más afectadas por el conflicto, deciden reunirse en el templo de Juno. Allí Hersilia, la mujer de más alto rango de la ciudad, ya que se había casado con Rómulo, convence a las demás para intervenir, con intención de salvar a sus maridos por un bando y a sus padres por el otro. Así es como terminan interponiéndose entre los dos ejércitos, parando la batalla: una de las imágenes míticas más famosas de la antigüedad Romana. Según Ovidio en honor a estos hechos y al valor de las matronas, se instauró esta festividad en honor a Juno, y se hizo coincidir con la de Marte, porque ellas habían tenido el valor de oponerse a las armas de este dios. Realmente lo más probable es que esta festividad naciera vinculada con el inicio de la primavera, la época más fértil del año, y que, como en época de Ovidio no se conocía el origen, se empezara a relacionar con esta leyenda.

La festividad en honor a Juno Lucina se realizaba en el templo que se encontraba en el monte Esquilino. Según la misma leyenda, fue fundado por las propias matronas en honor a esta divinidad después de la guerra, en el lugar donde el rey romano montaba guardia. Parte de la festividad se desarrollaba en el templo, y a ella solo podían asistir mujeres. Lo que nos dicen los autores clásicos es que las matronas casadas hacían ofrendas florales a la diosa, se adornaban la cabeza con flores y guirnaldas, y recitaban plegarias a Juno. No debe sorprendernos que las ofrendas a la diosa no fueran sacrificios humanos, sino flores, ya que Juno, en su atributo Lucina es una diosa vinculada a los partos. Ante una divinidad como esta no se podían hacer sacrificios sangrientos ya que eso suponía quitar una vida, cosa que es totalmente opuesta a crear vida, y podría traer mala suerte. Era una festividad destinada a potenciar la fertilidad y pedir a la divinidad que las asistiera para quedarse embarazadas. Además, las mujeres que estaban encinta tenían que asistir con el cabello sin recoger, contradiciendo así las normas sociales de la época.

La segunda parte de la festividad era privada, y se desarrollaba en las casas particulares de las matronas, reunidas con sus respectivas familias y bajo la supervisión del pater familias. Los autores clásicos tampoco nos informan mucho sobre esta festividad por su carácter privado. Aun así, el poeta hispánico Marcial, sí que nos habla de ella en sus escritos, comparándola con las saturnalia, ya que, según él, el desarrollo tenía muchas similitudes, pero en versión femenina. Los únicos detalles que nos han llegado son que el marido obsequiaba a su esposa con regalos y monedas de poco valor, con las cuales la mujer preparaba un banquete para los esclavos de la casa.

La intervención de la mujer sabina, por Jacques-Louis David, 1799 (Museo del Louvre, París)

Algunos historiadores identifican esta festividad y el culto a Juno, como los más populares entre las matronas romanas. Juno Lucina, son en realidad dos diosas que se terminaron uniendo en una misma figura: Juno y Lucina, una diosa protectora de los partos. Además, esta divinidad terminará identificándose con dos más: la Uni etrusca y la Ilitia griega, también vinculadas a la protección del parto y de los recién nacidos. Esto entraría dentro de la norma del culto femenino en la antigüedad, ya que la mayoría de divinidades a las que ofrecían culto estaban vinculadas de algún modo con sus deberes como madres y esposas.

Una vez que se mira con profundidad esta celebración, se puede apreciar como una ayuda a reforzar los roles de género de la sociedad romana. De hecho, que las matronalia se realizaran el 1 de marzo, coincidiendo con el primer día del mes consagrado al dios de la guerra, no es una coincidencia. Era el mismo día en que los salios salían a la calle para anunciar el inicio del período de guerra y celebrar el nacimiento de Marte, que era una festividad puramente masculina. Las dos nos muestran dos roles muy importantes de la civilización romana, que coinciden con el género masculino y el femenino. Mientras que los hombres realizaban rituales protagonizados por los sacerdotes del dios de la guerra y con atribuciones guerreras, las mujeres celebraban un ritual en honor a la fertilidad y a los partos. Así, mientras ellos ponían de relieve el deber guerrero de los hombres romanos, ellas remarcaban el papel femenino como esposas y madres.  Es importante, también, relacionar esto con la función femenina en la sociedad romana: dar hijos, sobre todo varones, a sus esposos, para que fueran los futuros soldados de la ciudad.

Este tipo de rituales tenían como función marcar cual era el rol de cada miembro de la sociedad, en cuanto a su género, pero también por su clase. Las fiestas a Juno Lucina no estaban dirigidas a todas las mujeres romanas, sino solo a las matronas, las mujeres de clase alta, que representaban el ideal femenino romano.  Las matronalia servían también para reforzar la superioridad de las mujeres de clase alta por encima del resto, sobre todo de las esclavas, que participaban en el ritual privado como receptoras de la bondad de las matronas junto a los esclavos masculinos.

BIBLIOGRAFÍA

El articulo más importante sobre este tema en lengua española es el de Rosa Cid, Imágenes y prácticas religiosas de la sumisión femenina en la Antigua Roma. El culto de “Juno Lucina” y la fiesta de “matronalia”, publicado en Stud. Hist., Hª antig. 25, que habla de su investigación sobre este festival. También es interesante el apartado dedicado a esta festividad de Scheid, en el capítulo de Extranjeras” indispensables. Las funciones religiosas de las mujeres en Roma, publicado en el libro de Duby, G. y i Perrot, M. (eds): Volum I: Historia de las mujeres.

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