Los Hititas: génesis de un imperio


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Los hititas eran un pueblo asentado en la Península de Anatolia cuyo desarrollo histórico se comprende entre los siglos XVII y XIII a.C. de manera aproximada, que tuvieron una especial incidencia en la evolución histórica del Próximo Oriente Asiático por las relaciones que mantuvieron con otras entidades políticas y culturales de su contexto. Tras la caída y desarticulación del Imperio Hitita estos cayeron en el olvido hasta que en el siglo XIX volvieron a tener un tratamiento historiográfico fruto del hallazgo en 1834 de unas ruinas cerca de Bögazkoy por Charles Felix Tesier que, posteriormente, serían identificadas con Hattusa (Pastor Cuevas, 2013, 26). Sin embargo, no será hasta 1880 cuando Henry Sayce no identifique todos los restos hallados hasta el momento con los Hititas que aparecen mencionados en la Biblia. A partir de este momento comienza todo un estudio historiográfico mediante el cual se establece una cronología que divide la historia de los hititas en tres fases, del mismo modo que ocurre con otras entidades mesopotámicas, centrándonos en este artículo en el periodo precedente al Reino Antiguo, que comenzaría con el mítico rey Labarna y que finalizaría con el reinado de Telepinu y sus conocidas reformas políticas.

Enfocaremos este artículo, por tanto, a un periodo oscuro donde la información brilla por su ausencia, pero que se hace indispensable tratar para comprender cómo fue el origen de un pueblo con una importancia histórica destacada para el estudio del Próximo Oriente Asiático.

Marco geográfico de los Hititas

El carácter multicultural de los hititas, algo sobre lo que nos detendremos más adelante, hizo que estos utilizaran como nexo de unión el lugar donde residían, por lo que se reconocían como los habitantes del País de Hatti, identificado de forma geográfica como una región en la zona central de Anatolia que estaría rodeada de otras entidades políticas y culturales diferentes. Así tenemos que entender la existencia del reino de Arzawa en el oeste, los reinos hurritas de Mitanni y Kizzuwadna al este y al sur respectivamente, y las poblaciones nómadas Gasgas que se encontraban al norte del núcleo originario hitita.

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Emplazamiento de las principales ciudades hititas y de los Estados vecinos. (https://historiae2014.wordpress.com/2015/10/17/la-batalla-de-qadesh/)

Para comprender mejor el desarrollo histórico de los hititas debemos analizar el medio en el que se encontraban, dándose una difícil comunicación con el resto de Asia por las cadenas montañosas que separan la Anatolia del centro del continente. No obstante, se han constatado numerosos contactos entre la zona central de Anatolia con la zona del Creciente Fértil por estrechos valles, mediante los cuales se permitían estas relaciones y justifican la presencia de comerciantes asirios desde inicios del II Milenio a.C.

Es importante señalar que nos encontramos en una zona volcánica, algo que tendrá plena incidencia en la existencia de algunos metales y materias primas con gran importancia en la antigüedad como la obsidiana, oro, plata, plomo o hierro (Roux, 1985, 248). Aunque la existencia de materias primas de valor en la zona era importante, del mismo modo que en buena parte del Próximo Oriente, la agricultura era la base de la economía hitita, siendo el trigo y la cebada los principales productos cultivados, destacando, sobre todo, en el valle del río Kizil-Irmak (Vázquez Hoys, 2009). Se hace importante analizar los productos que se daban en estos territorios, puesto que definirán el modelo económico para fases históricas posteriores y originarán las relaciones entre hititas y el resto de entidades mesopotámicas.

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Instantánea actual del río Kizil-Irmak en donde podemos comprobar la existencia de fértiles llanuras cuyos rendimientos tuvieron una notable importancia en la antgüedad. (http://www.ozelliklerinedir.com/kizilirmak-nehrinin-ozellikleri-nelerdir/).

 

Precedentes del Reino Hitita: un crisol de etnias

Antes de la existencia consolidada del Reino Antiguo Hitita se ha constatado para la Península de Anatolia una presencia de población estable desde la Prehistoria, destacando en el Neolítico algunos yacimientos como el de Çatal Hüyük (Figura 1) que ya podría contener un número importante de población. Para este yacimiento se ha interpretado la existencia de viviendas relacionadas con el hábitat y otras zonas dentro del núcleo relacionadas con santuarios, lo que nos indica una creciente importancia de la religiosidad, aunque no se ha demostrado la existencia de clases sociales diferenciadas al tener todas las viviendas las mismas características.

Para el Calcolítico también se da la presencia de contingentes humanos en Anatolia, ampliándose las zonas de ocupación debido al incremento demográfico experimentado para esta zona. Dentro de los yacimientos más importantes de este periodo tenemos que continuar hablando de Çatal Hüyük, pero también de Hacilar en la zona del Tauro. Por otra parte, se han identificado yacimientos en la zona del Bósforo y en la llanura central de Anatolia.

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Figura 1: Recreación del yacimiento de Çatal Hüyük. La mayor complejidad del entramado urbano y la presencia de elementos religiosos han hecho a los investigadores pensar en la existencia de una sociedad más compleja, aunque no se han descubierto signos de diferenciación social. (https://reydekish.com/2015/08/21/catal-huyuk/)

Aunque es clara la presencia humana en Anatolia durante tiempos prehistóricos, cuando hablamos del origen concreto de los hititas nos encontramos con posturas enfrentadas en las que se han posicionado los distintos autores que han investigado este tema. Se han establecido corrientes autóctonas para definir el origen de los hititas, defendiendo que estos son el resultado de un proceso evolutivo de las comunidades primitivas existentes en Anatolia. Por otra parte, existen otras corrientes migracionistas que hablan de la llegada de otras entidades poblacionales con una lengua de raíz indoeuropea que se establecieron en esta zona y que acabaron por imponer su modelo cultural, originando así el pueblo hitita. Ambas corrientes se basan en el estudio del registro arqueológico y del aspecto lingüístico para establecer sus teorías viéndose la existencia de una entidad autóctona como serían los denominados hattianos cuya lengua, hattili, no mostraría un carácter indoeuropeo, con lo que se les ha considerado un pueblo autóctono. En algunos escritos que nos han llegado a través del paso del tiempo podemos ver cómo estos se autodenominaban los habitantes del país de Hatti, con lo que su nexo de unión sería su lugar de residencia y no el pertenecer a una comunidad étnica concreta, algo que se mantendrá a lo largo del tiempo. El yacimiento clave de esta comunidad de los hattianos será el de Alaca Hüyük (Figura 2), situado al noreste de la que será la capital de los hititas: Hattusa.

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Figura 2: Entrada del yacimiento de Alaca Hüyük. La presencia de esfinges en la entrada se asemeja a otros yacimientos hititas como el de Hattusa, por lo que podría ser un elemento decorativo con un significado especial en el mundo Hitita. (http://www.ancient-wisdom.com/turkeyhattusa.htm)

A pesar de la existencia de estos habitantes autóctonos se ha comprobado cómo a partir del Bronce Antiguo Final, es decir, desde el 2.200 a.C., se produjo la entrada en estos territorios de tres grupos diferenciados pero que pertenecían al grupo lingüístico indoeuropeo. Estos serían los luwitas, palaítas y nesitas (Bryce, 2001, 34-35) que entrarían a Anatolia por los estrechos que cierran el Mar de Mármara y por la zona del Egeo. De estos tres grupos, los nesitas serían los que contarían con una cierta prominencia y acabarían por confirmar el grueso del grupo dominante (Vázquez Hoys, 2009) y acabarían por asentarse en la zona de la región de Kanesh, a la que denominarían Nesa (posteriormente conocida como Kültepe) y a la que convertirían en una de las ciudades hegemónicas del mundo hitita.

La importancia de Nesa vendría también definida por la presencia de comerciantes asirios en la misma, llegando a conformar lo que se conoce como el Karum de Kanesh, que sería un centro comercial dentro de esta ciudad, en donde la existencia de población asiria cobraba un notable papel. La importancia de este karum duraría hasta el siglo XVIII a.C., cuando entraría en decadencia por un periodo convulso en esta zona. Con todo ello, el hecho de la existencia de población asiria en la zona no hace más que informarnos sobre el origen multicultural y étnico del pueblo hitita y de la importancia del comercio en estas zonas al existir una delegación de comerciantes asirios.

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Estado actual de las ruinas del Karum de Kanesh. (Efkan Sinan. https://www.flickr.com/photos/efkansinan/14163724803).

La pérdida de importancia de Nesa vino por el auge de la ciudad de Mama, llegando a quedar destruida Nesa en estos momentos, aunque pudo recuperarse con posterioridad. Esto nos habla de la fragmentación política de la Anatolia central y tenemos que hacer mención al control de la ciudad de Nesa por parte de príncipes procedentes de la ciudad de Kussara, que no ha llegado a localizarse de forma precisa mediante la arqueología. Pithana, en un primer momento y, posteriormente, su hijo Anitta pasaron a controlar la ciudad de Nesa, a la que trasladaron su residencia, siendo considerados como el origen del posterior linaje real hitita.

Anitta originaría un primer imperio al controlar otras zonas del centro de Anatolia, destacando la conquista de Hattusa venciendo al rey Piyusti mediante un largo asedio, haciendo que la ciudad acabara por rendirse ante la falta de alimentos (Bernabé Pajares y Álvarez-Pedrosa, 2000, 79). Aunque la información posterior es escasa, podemos saber que se produjo una descomposición de este imperio aumentando los conflictos en toda Anatolia y presenciándose presiones hurritas y de los pueblos Gasgas del norte que acabaron por desmembrar el imperio de Anitta y provocaron el abandono de estas tierras por parte de los comerciantes asirios. Este será el contexto en donde emergerá la figura de Labarna, considerado por la tradición como el fundador del Reino Antiguo hitita y el que acabó con este periodo de inestabilidad.

Biblografía:

  • Bernabé Pajares, A y Álvarez Pedrosa, J.A.: (2000). Historia y leyes de los Hititas. Textos del Imperio Antiguo. El Código. Madrid: Akal.

  • Bryce, T.: (2001). El reino de los Hititas. Madrid: Ed. Cátedra.

  • Pastor Cuevas, A.: (2013). Escritos de la Antigüedad. Volumen 1. Madrid: Ed. Lulu.

  • Roux, G.: (1985). Mesopotamia: Historia política, económica y cultural. Madrid: Ed. Akal.

  • Vázquez Hoys, A.M.: (2009). El Imperio Hitita. Visionado el 15 de septiembre de 2016: http://www2.uned.es/geo-1-historia-antigua-universal/HISTORIA%20GENERAL%20RELIGIONES/HITITAS/HITITAS_PRINCIPAL.htm)


Acerca de Akrópolis

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