Los pueblos íberos

Ramón Soneira | 9 febrero 2016

Los pueblos íberos o ibéricos, y con ellos, la cultura íbera, han sido uno de los temas de mayor estudio en la historiografía española, debido no sólo a que se trata del pasado histórico prerromano de la Península Ibérica, sino que grandes piezas de dicha cultura se han convertido en símbolos de la Historia Antigua de España. ¿A quién no le suena, al menos, la “Dama de Elche” cuando se habla de los íberos?

El pasado prerromano ha sido difícil de investigar debido a que a día de hoy conocemos la lengua íbera pero no su significado. No nos ha llegado, como en el caso de los jeroglíficos egipcios, una “piedra de Rosetta” que nos permita traducir su lengua. Tenemos, sin embargo, una gran información gracias a los estudios arqueológicos, así como fuentes de época romana referidas a la vida y a las costumbres de los pueblos íberos, tales como la obra Geografía de Iberia de Estrabón, escrita en época del emperador Augusto. Se definen por tanto como pueblos íberos, en plural, porque precisamente este autor, junto a otros autores clásicos, hacen una especie de catalogación de todos los pueblos del contexto íbero, pero sin embargo sigue siendo una catalogación externa y no interna, es decir, no sabemos si los propios pueblos se identificaban de la misma manera como nos lo narra Estrabón.

Pueblos iBericos

Mapa de los distintos pueblos íberos. Dibujo de Victorino Mayoral.

Esta cultura íbera, supeditada por diferentes pueblos íberos, no se extiende por toda la península, pues en ella convivían pueblos no sólo de origen ibérico sino también de origen céltico que provienen del centro de Europa, concretamente de la cultura de la tené, cuna de la cultura celta. Los pueblos propiamente íberos se extienden por la zona sur y este peninsular, desde la actual Andalucía hasta los Pirineos tomando parte de la meseta. Todo este vasto territorio estaba por tanto habitado por numerosos pueblos que se introducen en esa llamada “cultura íbera” que nace ya en época neolítica y se desarrolla hasta la romanización, s. I a.C. Pero ¿quiénes eran estos pueblos? ¿Qué diferencias había entre ellos? ¿Dónde se situaban? Para responder a estas preguntas voy a subdividir ese amplio territorio, antes citado, en cuatro regiones territoriales, para así facilitar su comprensión.

  • La región meridional

En primer lugar, por relevancia, se encontraría la Turdetania, zona donde se desarrollaron los turdetanos. Los turdetanos son los sucesores del mundo tartéssico tras los cambios acontecidos a finales del s.VI a.C. y principios del V a.C. Se sitúan a lo largo del Valle del Guadalquivir y poseían cierta relación con el contexto atlántico debido a los restos que se han encontrado en la región onubense (Bermejo Tirado, J., 2007, 72). Los límites de la región de Turdetania nos los da Estrabón, afirmando que se limita al norte con el pueblo de los carpetanos, de origen céltico y por tanto no íbero, y al oeste con los bastetanos, que definiré más adelante. Nos lo describe como una región muy urbanizada, muy rica y asociada a un pasado mítico.

Relacionados con los turdetanos existen otros pueblos menores. Los túrdulos, en la Alta Andalucía, que aparecen en las fuentes con cierta discrepancia, ya que Estrabón los asocia a los turdetanos mientras que otros autores como Plinio o Polibio los definen como un pueblo diferente (Blázquez, J. M.; y otros, 2012, 151). Otros pueblos inscritos en este contexto espacial junto a los turdetanos son los etmaneos, los olbisios, los olbisinos, los cilbicenos, los kelkianos y los igletes o gletes; al norte de los turdetanos. Todos ellos son muy difíciles de situar en el espacio, y se confunden entre si, ya que apenas hay restos en las fuentes.

  •  La región sudeste

En la región sudeste se encontraría la Bastetania, colocando su núcleo en la región más oriental de la provincia de Granada, en la ciudad de Basti (Baza, Granada). La cultura de esta zona también se desarrolla por la costa sudeste de la península llegando al sur de la autonomía murciana. La Bastetania se ha descrito de manera muy diferente entre los autores clásicos y por tanto no es igual la descripción que hace Estrabón, Apiano o Ptolomeo. El pueblo que se desarrolla en esta región son los bastetanos. La ciudad de Basti, citada anteriormente, da nombre a este pueblo y a esta zona. El problema está en que la ciudad aún no ha sido encontrada. Sin embargo, se ha excavado la necrópolis en la cual se encontró la “Dama de Baza”, una de las piezas más impresionantes del arte ibérico y que se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional en Madrid.

Santiago Relanzón. Museo Arqueológico Nacional

Dama de Baza. Periodo Ibérico. 400 a C. Museo Arqueológico Nacional.

Lo cierto es que las necrópolis de Baza, pero también de Tutugi (Galera, Granada), muestran una gran cantidad de enterramientos y por tanto la evidencia de una densidad de población considerable (Bermejo Tirado, J., 2007, 77).

Dentro de la región sudeste pero ya en la parte de interior de la península se encontraría la Oretania. Esta zona se limitaría al norte de Jaén comprendiendo la provincia de Ciudad Real y Albacete. En la Oretania, se desarrollan los oretanos, los cuales aparecen en las fuentes clásicas con informaciones controvertidas. Todas las fuentes están de acuerdo en la atribución de núcleos urbanos importantes a este pueblo como es el caso de Cástulo en Jaén. Otras ciudades relevantes son Porcuna, que tendrá una clara influencia griega; como se puede apreciar en la escultura expuesta en el Museo de Porcuna, o Puente Tablas, así como el Santuario del Pajarillo (Huelma, Jaén). Fuentes como Plinio afirma que dentro de los oretanos había unos oretani germani que tendrían una cultura céltica probablemente, debido a la influencia de los pueblos de la meseta y norte de la península que sí eran célticos como los carpetanos o vettones. Cástulo fue un núcleo muy importante durante la época de los Bárquidas, vinculando al propio Aníbal con esta ciudad (Blázquez, J. M.; y otros, 2012, 153).

Dentro de esta región podríamos también introducir a tres pueblos que producen bastante confusión en la investigación ya que en las fuentes no aparecen concretados en un espacio determinado. Éstos son los bástulos-fenicios o libiofenices; los mastienos y los deitanos. Muchos autores como Francisco Presedo los asocian a los pueblos colonizadores y su descendencia cultural ya que fuentes clásicas como Plinio simplemente los llaman fenicios, mostrándoles en relación con el mundo tartésico.

  • La región del Levante

Esta región se delimita desde el norte de Murcia hasta el norte de la Comunidad Valenciana, así como algunas partes del interior. Se caracteriza por una influencia griega considerable (Collado Hinarejos, 2013, 10). Podemos dividirla en dos zonas: la Contestania y la Edetania. La Contestania, más cercana a la región sudeste, también sufre el problema de las fuentes, ya que por ejemplo, en la Ora Marítima de Avieno los pueblos de este área no aparecen, ni siquiera en Estrabón, pero sí en otros autores clásicos como Ptolomeo o Plinio. Estrabón incluye a la Contestania dentro de la influencia de los edetanos que veremos posteriormente. Lo cierto es que gracias a la cultura material y a la arqueología se ha demostrado que los contestanos; el pueblo íbero que residía en esta región, fue uno de los que alcanzaron mayores cotas de cultura (Blázquez, J.M. y otros, 2012, 154). Se les atribuyen puertos comerciales importantes como Ilici (Elche, Alicante) donde se encontró precisamente la pieza más famosa de la cultura ibérica: la Dama de Elche. También destaca el yacimiento de la Illeta dels Banyets (Campello, Alicante) o La Bastida de les Alcuses (Mogente, Valencia) así como factorías fenicias como La Fonteta (Guardamar de Segura, Alicante) (Bermejo Tirado, J., 2007, 81). Por ultimo destacar la industria artística, pues existe una decoración tipificada como Elche-Archena donde se representan diferentes elementos decorativos en la cerámica desde animales, vegetación, seres fantásticos, etc. Se aprecia en su fabricación una influencia de la zona ática, es decir, griega, pero con elementos representados puramente ibéricos como el lobo.

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Cerámica de tipo Elche-Archena con un joven luchando contra un lobo. Museo monográfico de La Alcudia de Ellche, Alicante.

En cuanto a la Edetania, comprendía el territorio desde la Contestania hasta el Valle del Ebro ocupando así casi todo el levante peninsular. Su núcleo principal y del cual recibe el nombre es Edeta (Tossal de Sant Miquel de Lliria, Valencia). Los edetanos sufren el mismo problema que otros pueblos ibéricos, las fuentes no relatan de manera única los hechos y por tanto existen ciertas confusiones a la hora de delimitar su espacio (Blázquez, J.M. y otros, 2012, 155). Sobre los edetanos cabe destacar no sólo el núcleo urbano de Edeta sino también Arse (Sagunto, Valencia) que entraría en el control del pueblo edetano; muy importante en la II Guerra Púnica (218-201 a.C.) entre cartagineses liderados por Aníbal y Roma. Es una zona importante por el comercio, ya que no sólo tiene importantes puertos comerciales en el Mediterráneo, sino que son poblaciones por la cual transcurría la Vía Heraclea, una de las rutas más antiguas datada en época prerromana; al menos del siglo VI a.C., que recorría el levante y sur peninsular y, por tanto, toda la zona íbera. Más tarde, en época romana, pasó a llamarse Vía Augusta.

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Recorrido de la vía Heraclea o vía Augusta.

  • La región noreste

En esta región no existen zonas pobladas extensas como hemos visto anteriormente; o así nos lo muestran las fuentes, sino un conglomerado de pueblos influenciados tanto por la cultura de los Campos de Urnas datada en el 1100 a.C. proveniente de Centroeuropa, como de la influencia fenicia, así como de la griega pues las colonias griegas de Rhodes (Rosas, Gerona) y Emporion (L’Escala, Gerona) se sitúan en esta región.

Las distintas fuentes hablan de un gran número de pueblos distintos y, por lo tanto, es la región que más problemas tenemos a la hora de acercarnos a la identificación de cada etnia o pueblo. Entre toda esa amalgama de pueblos en esta región peninsular, cabe destacar los ilercavones, que ocuparían las inmediaciones del norte de Castellón hasta la ciudad de Tarragona. También los kessetanos cuyo núcleo se encontraría en Kesse, cerca de Tarragona y los ilergetes, en tierras del norte de Aragón y Lérida. Ya en el interior, se encontrarían los ausetanos junto a los sedetanos o suesetanos, próximos a Zaragoza. Cerca de Barcino (Barcelona) destacan los lacetanos (también denominados layetanos, lasetanos o laletanos). Podemos mencionar también a los indiketes, pueblo ibérico que interactuó con los griegos de Emporion (Ampurias) desde Ullastret (Gerona). Y finalmente, los ausoceretas y los bergistanos más al norte cerca de los Pirineos, descritos por las fuentes como bárbaros.

Como se puede apreciar es una realidad muy compleja pero que sigue atrayendo a innumerables historiadores de nuestro país. Entender las costumbres y la organización social de estos pueblos, así como su relación cultural con el resto de pueblos mediterráneos sigue siendo, en nuestros días, uno de los temas más apasionantes de la Historia Antigua de la Península Ibérica.

Bibliografía

-ARRIBAS PALAU, Antonio. Los íberos, Orbis, D.L. 1985

-AVIENO, Rufo Festo, Costas Marinas, Madrid, Editorial Gredos, 2001

-BERMEJO TIRADO, Jesús. Breve historia de los íberos. Breve historia. Madrid: Nowtilus, 2007.

-BLANCO FREIJEIRO, Antonio. Los íberos. Madrid: Grupo 16, 1994.

-BLÁZQUEZ, José María; y otros; Historia de España Antigua: Tomo I Protohistoria; Madrid; Cátedra; 2012

-COLLADO HINAREJOS, Benjamín. Los iberos. Madrid, Akal, 2013.

-ESTRABÓN, Geografía de Iberia, Madrid, Clásicos de Grecia y Roma, Alianza Editorial, 2007

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