Los reyes de Pérgamo


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La ciudad de Pérgamo fue una ciudad de origen griego ubicada en el oeste de la península de Anatolia. Su nombre se traduce como “lugar alto”, lo que responde a su situación, pues la acrópolis de esta ciudad se encuentra sobre una cresta del valle del río Caicos, que únicamente es accesible por una de sus fachadas, lo que le proporcionaba una defensa natural considerable además de una cómoda posición de dominio que controlaba las fértiles tierras de su alrededor.

LA DINASTÍA ATÁLIDA

Con la conquista del vasto Imperio Persa por Alejandro Magno, las ciudades que estaban bajo dominio sasánida pasaron a manos griegas. Posteriormente, tras la muerte del “Gran Rey”, en el contexto de las guerras continuas entre los diádocos, Filetero, el gobernante de la ciudad y su tesoro proclamó la independencia del imperio seleúcida en el año 281 a.C., aunque nunca adoptó el título de rey. De igual forma daba comienzo la dinastía Atálida. Este monarca, gracias al importante tesoro de la ciudad logró constituir un importante contingente militar que rechazaría a las tribus gálatas en los años 278 – 276 a.C.

Tras su muerte, le sucedería en el gobierno de Pérgamo su sobrino Eumenes I (263- 241 a.C.). El nuevo monarca de igual forma lograría rechazar a los gálatas, además de enfrentarse a los intereses del soberano seleúcida Antíoco I Sóter, comenzando una paulatina expansión de sus posesiones hacia el interior de Anatolia.

Con la llegada al poder de Átalo I en el año 241 a.C. la ciudad de Pérgamo experimentaría un importante proceso de auge en el aspecto económico y político. Este gobernante logró derrotar definitivamente a las siempre belicosas tribus gálatas en el año 230 a.C. lo que le proporcionó una importante fama en toda Asia Menor, hasta el punto de que adoptó el sobrenombre de “Sóter” (salvador) y proclamarse rey de Pérgamo. Posteriormente, de igual forma se enfrentó al poder seleúcida, que también logró derrotar, consolidando su poder en toda la franja al norte del Tauro.

Gálata herido

Gálata herido

No obstante, el periodo de mayor esplendor del Reino de Pérgamo y la dinastía Atálida fue durante el reinado de Eumenes II (197 – 160 a.C.). Se trata de un soberano con gran visión política y de gran pragmatismo, que supo aprovecharse del contexto internacional para su propio beneficio. De esta forma desarrolló una política de acercamiento y amistad con la cada vez más poderosa República Romana, sin dudar en aliarse en su lucha contra Filipo V de Macedonia primero, y Antíoco III “Megas” después. Por ello, este rey combatió junto a las legiones romanas del cónsul Lucio Cornelio Escipión, gobernadas de facto por su hermano Escipión Africanus, en la batalla de Magnesia en el año 189 a.C. Gracias a esta importante victoria, el Reino de Pérgamo se hizo con todas las antiguas posesiones seleúcidas en Asia Menor.

Eumenes II

Eumenes II de Pérgamo

En el aspecto cultural, la ciudad también vivirá su época dorada gracias a los grandes monumentos que se construirán para conmemorar la victoria, entre los que destaca el Altar de Zeus, al igual que otras obras de carácter cultural como la Gran Biblioteca de Pérgamo, el Teatro, los templos de Dioniso, Deméter, Atenea… De esta forma, la fama de la ciudad aumentó de manera considerable convirtiéndose en uno de los principales focos de la cultura helénica del Mediterráneo.

Altar de Zeus

Altar de Zeus

En el mismo sentido, Átalo II (138- 133 a.C.), desarrolló una importante actividad de mecenas atrayendo a la ciudad numerosos artistas,  filósofos y hombres de ciencias. Sin embargo, el escaso interés de este monarca por la política unido al vertiginoso aumento del poder romano en todo el mediterráneo oriental hizo que el Reino de Pérgamo perdiese importancia e influencia a nivel exterior. Sin embargo, el hecho más trascendental del reinado de Átalo II fue sin duda su legado, pues tras su muerte dejó escrito en su testamento que el reino fuese donado a la República Romana poniendo fin a la dinastía Atálida de Pérgamo. Cabe destacar, que un hijo bastardo suyo, impugnó el testamento y se proclamó rey de Pérgamo como Átalo III llevando a cabo una sublevación que fue rápidamente sofocada por las legiones romanas que tomaron posesión del Reino de Pérgamo y sus territorios dependientes.

Maqueta de acropolis de pérgamo

Maqueta de la Acrópolis de Pérgamo


Acerca de Ricardo

Aunque ya no forma parte del Grupo Akrópolis, tenemos la suerte de poder seguir leyendo sus magníficas aportaciones a la web. Gracias.

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