Entrevista a Santiago Castellanos


Share Button

Santiago Castellanos (Logroño, 1971) es profesor titular de Historia Antigua en la Universidad de León. Doctor en Historia por la Universidad de Salamanca, ha sido profesor invitado en la Universidad de Oxford y es autor de varios libros y decenas de artículos en revistas académicas. Martyrium fue su primera novela histórica, y ahora vuelve al imperio tardío, período del que es especialista, para ofrecernos Barbarus, la caída de Roma. Akrópolis ha tenido el privilegio de poder hacerle unas preguntas, sumándonos a la apuesta que Ediciones B hace por este autor español del que, sin duda, el gran público aficionado a la novela histórica tiene mucho que aprender y disfrutar. Tenemos que agradecer a Lucía Luengo, editora de Ediciones B, y a Santiago su amabilidad y disposición para poder publicar en Akrópolis estas preguntas al autor de Barbarus:

Imagen: todoliteratura.es

Imagen: todoliteratura.es

  • Historiador y especialista en el tema. No suele darse muchos casos así que escriban novelas, ¿por qué decide Santiago Castellanos escribir novelas históricas?

Creo que es una autopista estupenda para llegar al gran público y explicar, sobre la base de una ficción literaria amena, entretenida, procesos históricos fundamentales para comprender el pasado y, en cierta medida, el presente. Los científicos, los historiadores universitarios en este caso, escribimos ensayos para un público generalmente académico, es parte de nuestro trabajo cotidiano. La investigación se concreta en libros, artículos, conferencias, ponencias, pero la novela permite licencias, creatividad, y, al menos eso intento, ofrece entretenimiento. Mi idea es contar historias que permitan al gran público acercarse, en este caso, a la crisis del mundo romano.

  • ¿Cómo ve el conocimiento de la Antigüedad en general entre los que no pertenecen a esta disciplina?¿Cuánto de importante es conocer la Antigüedad para vivir hoy día?

No pasa por sus mejores momentos. La enseñanza de la Historia cada vez está menos presente entre nuestros hijos, y por descontado, la Antigüedad no es precisamente la época más favorecida. Sin embargo, mirar a la crisis de Roma es, hasta cierto punto, mirarnos a nosotros mismos. Con todas las cautelas propias de una comparación histórica, hay ciertas similitudes entre los cambios actuales y los que podemos detectar en la crisis romana. La deuda o el gasto público, la multiplicación de la administración, la presión fiscal… Lógicamente son períodos distintos, hay una gran distancia histórica, pero estos temas permitirán al lector, como bien dice usted, conocer el final de la Antigüedad (al menos en parte) y hacerse preguntas sobre nuestro mundo actual.

  • Seguro que novelas como la suya ayudan, pero para usted ¿tiene más peso la gran difusión aunque tenga “fallitos” propios de una novela? o ¿sería más ideal el rigor científico?

La novela es ficción. Y el ensayo aborda los temas con rigor y concreción académica. Son caminos distintos que llevan a públicos también distintos. Sin embargo, en mi caso, intento que la novela enseñe, que entretenga como decía antes, que el lector disfrute con los personajes y las cosas que les suceden, pero que al mismo tiempo vaya comprobando qué sucedía en el final del Imperio romano, y esos temas de los que antes hablábamos y que tanto nos recuerdan a nuestro mundo, afloren en su lectura. El rigor es fundamental. Pero en la novela uno debe tenerlo como referencia, como base sobre la cual construir la trama, los personajes. La novela debe enganchar, a poder ser, desde el principio. En mis novelas siempre hay una Nota de Autor final, en la que explico cuestiones concretas, hablo un poco sobre la época, sobre qué piensa la ciencia actual de temas por los cuales han transitado los personajes. Por cierto, algunas de las cosas que cuento en la Nota de Autor final sorprenderán al lector. Puede haber pensado al leer el libro que son ficticias y luego comprobará que, no pocas de ellas, son verídicas…

  • En este sentido, podemos recomendar el libro de Santiago Castellanos con el título de Los godos y la cruz como complemento de rigor. ¿Hasta qué grado podemos considerar importante el Cristianismo en la caída de Roma?

Gibbon, que escribió en el siglo XVIII una obra magna, clásica, sobre lo que él llamó la “decadencia” (Decline) y “caída” (Fall) de Roma, pensaba que era la causa fundamental. Es algo que ya barajaban algunos intelectuales en la mismísima época romana. Zósimo, que escribía muy poco después de la desaparición del Imperio occidental, ya lo pensaba así. Y no era sino uno más de una corriente de pensamiento que, desde luego, no tuvo éxito, dada la hegemonía del cristianismo en la Antigüedad tardía y la Edad Media. A título particular, no creo en causas únicas para los procesos históricos complejos. Influyeron muchas cuestiones, que tuvieron que ver con el desenganche de las clases altas con el sistema nervioso del Imperio, que eran los municipios; o la multiplicación del Estado, que se convirtió en un aparato costosísimo desde finales del siglo III, o la incapacidad para hacer frente a las infiltraciones de estos pueblos bárbaros, que realmente en muchos casos no pretendían otra cosa que vivir dentro del Imperio y generalatos para sus jefes. La gran propiedad, cada vez más poderosa, ayudó a desarticular el tejido social de la época anterior, con una creciente importancia del dominio de unos pocos sobre la mayoría. Y podríamos seguir…

  • Martyrium, Barbarus, ¿tendremos más Santiago Castellanos en el Bajo Imperio?
(UPDATE IMAGES PRESS/Riccardo De Luca)

Imagen: UPDATE IMAGES PRESS/Riccardo De Luca

Creo que sí, aunque habrá que esperar un poco. Ahora mismo estoy comenzando a preparar un ensayo científico, de esos que hablábamos antes para el público académico, para la Universidad de Pennsylvania (EEUU), lo cual me va a llevar un buen tiempo… Además, iré a vivir buena parte del año que viene a la Universidad de Notre Dame, también en EEUU, que me contrata durante varios meses; digamos que durante un cierto tiempo regreso de lleno a la ciencia que, por mi profesión, nunca he abandonado. Pero sí, es muy probable que regrese a la novela histórica, si la excelente acogida del público continúa, y con el apoyo de mi editorial, Ediciones B, a quien estoy muy agradecido. Sí, espero que haya otra novela una vez pasado el periplo estadounidense.

  • Es un período que no tiene muchos seguidores, pero Martyrium triunfó y la nueva novela ya empieza a ocupar números uno en listas de ventas ¿Cómo explica eso?

Sinceramente, yo creo que Roma interesa, y la crisis de Roma, como bien dice usted, no es muy conocida. Y, sin embargo, es apasionante. El tema de la corrupción, el auge de una religión relativamente nueva, los conflictos provocados por la violencia, la inmigración y la reacción del Estado, son procesos que nos suenan, y probablemente el lector encontrará que una novela entretenida, amena, le proporciona algunas preguntas que no son solamente del final de la Antigüedad. Él mismo hallará sus propias respuestas. Creo que es la principal razón.

  • ¿Cuál es la idea más importante que le gustaría que el lector extraiga de su novela?

Que una gran crisis nunca tiene una sola causa, pero que varias pueden llegar a provocar procesos difícilmente reconducibles. Insisto: la corrupción, la quiebra de las clases medias, o las actitudes ante los recién llegados, son algunos de esos temas. La idea, en fin, es que la crisis de Roma fue la de Roma, no la nuestra, pero que hay cuestiones que van a sorprender al lector por su similitud a las cosas que nos preocupan hoy.

  • Tiempos muy distintos, pero sigue habiendo guerras; aparentamos mucha “desacralización” en la sociedad, pero las luchas ideológicas están al día, llevando a destruir patrimonios y la propia Historia. No se vaya a Oriente, en la propia Écija (Sevilla) han destruido un mosaico de Baco ¿Viajamos en círculo a lo largo de la Historia?

Se repiten comportamientos. Soy prudente con las comparaciones, son épocas y procesos distintos, pero las tendencias humanas suelen repetirse. El lector lo pudo comprobar en Martyrium, con la intolerancia religiosa, o el poder del Estado para imponer unas ideas y no otras. Ahora, en Barbarus, el lector lo apreciará en la historia de Dago y Eldes, los dos niños godos que entran en el Imperio. Es como ir en un túnel del tiempo, y la intolerancia se vuelve a repetir, en este caso al filo del año 400. Puede que la intolerancia, y la manera de integrarse en una sociedad nueva, sean dos de los temas principales de Barbarus. Y, desde luego, como bien dice, están de plena actualidad.


Acerca de Fran Navarro

Fran Navarro (Sanlúcar de Barrameda, 13 de febrero de 1992). Estudia el grado de Historia en la Universidad de Sevilla y lo pone en práctica en este blog. Akrópolis es el proyecto de un joven seducido por las letras, los libros y la Antigüedad que nace con la intención de acumular síntesis de los distintos períodos que componen la Historia Antigua con la doble vertiente de la difusión y el propio aprendizaje del autor.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.